3 de octubre 2006 - 00:00

Solsona, paisajes de un mundo en crisis

«Agua pesada»,una de las seistelas de grandesdimensionesque expondráJusto Solsona,notable pintorademás de unode los grandesrefentes de laarquitecturalatinoamericana.
«Agua pesada», una de las seis telas de grandes dimensiones que expondrá Justo Solsona, notable pintor además de uno de los grandes refentes de la arquitectura latinoamericana.
Mañana a las 19 se inaugura una muestra de pinturas de Justo Solsona en la galería Agalma.arte (Libertad 1389). Una buena elección de su director Ricardo Pérez Taboada, porque Solsona, además de pintor, es uno de los contados grandes arquitectos argentinos. La décima Bienal Internacional realizada en septiembre del año pasado lo incluyó como uno de los referentes latinoamericanos, junto con Clorindo Testa, Mario Roberto lvarez y César Pelli. Los trabajos expuestos incluyen seis telas de grandes dimensiones (1,80 x 2,00 m), que no son proyectos ni dibujos de arquitectura, y aunque las obras no surgen explícitamente de su profesión, las imágenes se vinculan con ella, como las columnas que se derrumban en «Temblor en Grecia». No pinta con pinceles sino que utiliza escobas y acumula gran cantidad de materia sobre las telas en las que insiste con el color negro.

En «Agua pesada» representa al hombre con una boca de labios muy rojos y sobre esa forma, como metáfora del hombre cuya saliva pintada en azul, alude al «agua pesada», un elemento que los alemanes durante la Segunda Guerra obtenían en Suecia y era el insumo clave e indispensable para la fabricación de las bombas atómicas. El clima que generan estas telas está relacionado con paisajes que materializan la crisis actual. Por ello, las pinturas de Solsona se conectan con el neoexpresionismo representado entre otras figuras por artistas como Yves Klein o Hans Hartung en Europa.

Tras un siglo de reinado, París dejó de ser en 1945 la capital del arte y cedió el cetro a Nueva York, donde avanzó desde esa época un movimiento pictórico nuevo, la post-abstracción expresionista cuyo puntal fue Jackson Pollock. También Robert Motherwell, Willem de Kooning y Barnett Newman, Rothko y Gottlieb. Los estilos fueron diversos desde el gestualismo desbordante hasta la serena delectación del trazo, pasando por el golpe sígnico. El crítico de arte Harold Rosenberg denominó a la tendencia «pintura de acción». La efusión del color de los fauves, la exacerbación de la línea de los expresionistas y la reivindicación del plano por los cubistas fueron la gran transformación copernicana que generó el nuevo lenguaje del arte del siglo XX.

Basado sobre la exaltación del color puro, el Fauvismo apareció en 1905 como resultado del encuentro de una decena de artistas identificados con una nueva y vibrante manera de pintar. El nombre con el cual pasaron a la historia surgió de la burla de un crítico mediocre, Louis Vauxcelles, quien al ver una escultura más o menos renacentista en medio de las telas de los nuevos pintores, exclamó «Donatello parmis les fauves!» (Donatello entre las fieras). Es que para los espíritus académicos de entonces, ese colorido resultaba verdaderamente una agresión. Las obras de Cézanne, van Gogh y Gauguin despertaron y estimularon las experiencias que llevaron al Fauvismo, un proceso desarrollado entre 1899 y 1905, cuando sus creadores se presentaron en el Salón de Otoño. Sus principios fueron la equivalencia de la luz y construcción del espacio por el color, la ocupación de la superficie plana sin modelado ni claroscuros, la simplificación de los medios y el ordenamiento pictórico de las sugestiones emotivas del artista, en función de la composición.


En 1905, mientras los fauves presentaban en París sus pinturas llameantes, en la ciudad alemana de Dresde, a orillas del Elba, se fundó el grupo Die Brücke (El puente) integrado por cuatro estudiantes de arquitectura interesados en la renovación artística: Ernst Ludwig Kirchner -la personalidad dominante-, Fritz Bleyl, Erich Heckel y Kart Schmidt-Rottluff. Comenzó así el Expresionismo moderno, al que se incorporan luego más artistas como Emil Nolde y Otto Müller, entre otros. Se caracterizaron por un áspero esquematismo, casi traumático y por la subjetividad en grado sumo: sus retóricas materializaron el universo interior de los artistas angustiados por los años de la preguerra del '14.

Una segunda ola expresionista apareció a mediados de la década del '20 con los pintores de Der Neue Sachlichkeit (La nueva objetividad), entre quienes se destacan Max Beckmnn, Otto Dix y George Grosz, que llevaron a lo político el abordaje social de sus antecesores de Die Brücke. El expresionismo operó también como un agudo instrumento de crítica moral sobre todo en Alemania donde sus pintores intuyeron el drama de la barbarie hitlerista de 1933-45. La obra del artista alemán, Hans Hartung y su accidentada biografía reflejaba la notable inquietud de la época. Realizó su primera exposición en Dresde en 1931. Luego, tuvo problemas con la Gestapo cuando Hitler llegó al poder, y ayudado para abandonar el país, se convirtió como otros artistas en un pintor de París. Hartung plasmó sus pinceladas en la superficie como formas negativas y oscuras nubes de color se extendieron por la tela. En este artista como en Solsona, que también escribe, surge muy marcada su sensibilidad por la poesía y la literatura, así como su interés y preocupación por las cuestiones científicas.

«Post Painterly Abstraction» fue una muestra que presentó Clement Greenberg en 1964 para expresar una mirada amplia del desarrollo de la pintura americana. Greenberg fue uno de los primeros críticos en reconocer, apoyar y escribir sobre Post Painterly Abstraction y fue quien organizó un grupo en la muestra presentada en el County Museum de los ngeles, el Walter Art Center de Minneapolis y la Art Gallery de Ontario. En el desarrollo teórico, Greenberg sentó las bases para lo que luego se transformó en una tendencia, y además, puntualizó las directrices comunes que formaron el marco de ese gran movimiento artístico norteamericano, que en su libro «Avant Garde Attitudes» lo llama actitud, no una mera retórica: fuerzas que colisionan entre sí generando hechos artísticos diferentes. Entre ellos, podríamos ubicar a Justo Solsona.

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