La relación del Flaco y Charly, dos de las usinas más creativas de la música nacional fue tan eléctrica como la admiración que ambos se tenía, sólo menoscabada por una lucha de egos.
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El vínculo entre los dos genios comenzó en los tempranos 80. En ese momento ambos estaban en la cumbre del rock latinoamericano y eran parte de una estúpida dicotomía como River o Boca. En ese momento era Charly o El Flaco, algo viciosamente alimentado por los medios roqueros de la época. Esa dicotomía tuvo su punto culmine en septiembre de 1980, Spinetta Jade y Serú Girán compartieron escenario en el mítico estadio de Obras. Fueron alternando tablas hasta que cerraron juntos interpretando "El mendigo en el andén" (de García y Lebón) y "Crisálida" (de Spinetta).
En 1985 ambos empezaron a trabajar en un disco en conjunto, pero el proyecto quedó trunco a los pocos meses. De esa conjunción creativa quedaron piezas memorables como "Rezo por vos" que Spinetta luego incluiría en su disco "Privé" y García en "Parte de la religión". Ese álbum en conjunto iba a llamarse "Cómo conseguir chicas", pero jamás vio la luz. La dupla se desarmó luego de una discusión acalorada tras presentarse en un programa de TV, que terminó con el revoleo de un cenicero incluido.
Durante años se esquivaron hasta que el 23 de octubre de 2009, durante el recital que daba Charly en el día de su cumpleaños, Spinetta subió al escenario para cantar juntos una memorable versión de "Rezo por vos".
Pero la admiración entre ambos fue más grande que sus egos. Así lo manifestaban ocasionalmente ambos, pese a la distancia. En alguna entrevista, El Flaco dijo "Charly es brillante, un genio pero no podríamos trabajar juntos. Alguna vez hicimos algo pero no prosperó. Sin embargo, yo lo quiero mucho y soy capaz de aguantarle todo, así que quién sabe... Con Fito Páez (grabó "Lalala") es diferente porque somos algo más parecidos. Hemos tenido una comunicación creativa sin ego".
En tanto Charly durante un recital en Viña del Mar fue concreto y viceral ante su mismo público: "Si fuera un genio sería Spinetta", bramó.
Por suerte la genialidad le ganó un poquito al ego y nos dejó para la eternidad himnos como éste.
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