23 de junio 2003 - 00:00

Torcuato Di Tella inauguró el primer festival de su gestión

Torcuato Di Tella inauguró el primer festival de su gestión
Puerto Iguazú - Con la presencia de Torcuato Di Tella y la ausencia del secretario de Cultura brasileño, el cantante Gilberto Gil, una de las figuras más esperadas en el primer evento bajo la órbita del secretario de Cultura de Néstor Kirchner, comenzó el viernes el Primer Festival Internacional de Teatro de las Tres Fronteras que se desarrolla en Puerto Iguazú, Foz de Iguazú y Ciudad del Este con la participación de elencos de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.

Para el debut festivalero de su gestión, Di Tella se hizo un lugar en la agenda y dedicó un día y medio a su estadía en Puerto Iguazú; ofreció un breve discurso en la apertura del encuentro en el que insistió en la integración del Mercosur a través de la cultura; asistió a obras teatrales y de danza, dialogó con lugareños y con miembros del Instituto Nacional del Teatro y hasta tuvo tiempo de volver a ver las Cataratas, que había visitado hacía treinta años.

Durante su estadía, los teatristas trataron de deducir si Di Tella confirmará en la dirección del Instituto a Rafael Bruzza, el reemplazante interino de José María Paolantonio tras el fallido intento del ex secretario Rubén Stella de poner ahí un «presidente» como en el Instituto de Cine. Difícil saberlo ya que, aunque siempre sonriente, Di Tella mantuvo también un aire reflexivo y distante. Tan es así, que el comentario general era que por ese perfil del secretario se buscó para secundarlo a la pragmática Magdalena Faillace, la dueña de las decisiones que se tomarán en el mediano plazo.

Consultado por este diario sobre la incertidumbre en el área teatral respecto de los titulares del Institulo de Teatro y el Nacional Cervantes, Di Tella respondió escuetamente: «Me estoy empapando de la problemática del Instituto y en los próximos días definiremos qué continuidad le daremos a sendas áreas». Por su parte, Rafael Bruzza, el más interesado en conocer el veredicto, no pudo sacar nada en concreto ni siquiera en el paseo a Cataratas que propició para compartir junto a Di Tella. Desalentado, Bruzza dijo a este diario que «sea quien fuere que continúe al frente, existen varios proyectos y nombramientos inmediatos que habría que realizar, y si yo designo un director de Fomento, por caso, y no me reafirman, ese cargo pierde legitimidad». De esos nombramientos depende también, subrayó Bruzza, la realización de otros festivales, «y el fomento del teatro a niveles provincial, regional e Internacional; lo fundamental ahora es el fomento de la producción en las diferentes provincias».

La gente del Instituto de Teatro presente en el encuentro marca diferencias de fondo entre la dinámica de ése organismo y el Instituto de Cine. La más notoria es la falta de «federalismo» en el ente que dirige Jorge Coscia. Más allá de los conflictos de autarquía (en el primer caso los fondos los maneja Coscia y en el segundo sigue dependiendo de Economía tras la renuncia de Paolantonio y el retorno a fojas cero de la polémica ley que daba independencia económica al Instituto de Teatro) se busca que en el área teatral el fomento no sea tan desigual entre Buenos Aires y el Interior, como, según juzgan, ocurre con el Instituto de Cine. Además, en el organismo que por ahora dirige Bruzza, los cargos se concursan y respecto de la autarquía económica se espera que salga por ley, pues el proyecto ya se encuentra en la Cámara Baja, aprobada con media sanción en Diputados.

•La muestra

En lo referente al Festival en sí, los elencos vistos hasta ahora se mostraron dignos, mientras que un público creciente gracias al boca a boca -buena parte del cual nunca había visto teatroasiste respetuosamente a las representaciones de las obras que se presentan en las ciudades de la frontera tripartita poco preparadas para este tipo de eventos, por lo que debió habilitarse parques y plazas a tal fin. La heterogénea platea se compone de familias enteras, incluyendo bebés.

Lo mejor hasta ahora fue el grupo brasileño de danza Cía Cuaíra 2, con la pieza «O Tombo», en la línea de nuestro internacional «De la Guarda», pero con una performance en escenario estático y sillas dispuestas de manera convencional. El público ovacionó a los magníficos bailarines-acróbatas que se valieron, además de su destreza corporal, de arneses, una gran estructura de hierro en la que se trepaban y de ladrillos con los que armaban construcciones. Di Tella salió satisfecho de la carpa aunque sin derrochar euforia, por el contrario, insistió en que su preferencia era la «amalgama regional». A propósito de esa amalgama, el secretario de Cultura contó entusiasmado que «la actriz de la obra anterior interpretaba a una paraguaya, y fue tan espontánea que desde el escenario aconsejó a una mujer del público que diera la teta a su bebé, para que dejara de llorar».

La otra pieza a destacar estuvo a cargo de vecinos de Puerto Iguazú, bajo la dirección del experimentado Adhemar Bianchi, creador del Grupo Catalinas Sur de La Boca y ya conocido en la provincia de Misiones, ya que contribuyó a la formación de un grupo vecinal similar en Posadas, llamado «La murga de la estación». Representaron «El herrero y la muerte» en Foz de Iguazú, ante una audiencia argentino-brasileña que disfrutó la propuesta de teatro callejero con anclaje en la murga y alusiones a cuestiones regionales, como las bondades de los negocios de Ciudad del Este y el fuerte contraste entre los calmos habitantes de Puerto Iguazú y sus expansivos vecinos brasileños.

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