22 de junio 2000 - 00:00

"TU RIDI (Tu Ríes)"

R oma, años '30: un contador, que alguna vez triunfó como barítono, y ahora ha caído en lo más hondo, terminará triunfando malamente sobre sí mismo.Ballaró, años '90: un niño, secuestrado por la mafia para chantajear o castigar a su padre, se encuentra al pie del monte donde, cien años atrás, también hubo otro secuestro.
Eso es, en síntesis, lo que relatan
Paolo y Vittorio Taviani en este nuevo regreso, bastante libre, a los textos y personajes de Luigi Pirandello, tras la admirable experiencia de «Kaos», en 1984. Pero la síntesis deja varias otras cosas de lado.
Por ejemplo, que el contador descubre que es un mal tipo, capaz de llegar a la traición, o reírse torpemente de cosas que no sabe, o, peor aún, de cosas que sabe, como la humillación pública, o el cuerpo de un conocido muerto, y, sin embargo, también es capaz de alcanzar la estatura que soñaba, aunque sea para despedirse.
Y que aquel secuestro de otros tiempos, cometido por campesinos brutos, pero nobles de alma, tuvo consecuencias singulares, desde el momento en que la víctima, un viejo médico de pueblo, se quedó a vivir con ellos, y empezó a descubrirles que la tierra gira, las estrellas brindan su luz aún mucho después de haber muerto, y
«las cosas no son como te acostumbraron a verlas, sino también como quieres verlas».

•istorias
Hay fuerza, melancolía, y dolor al mismo tiempo, en esta frase, como en la mayor parte de ambas historias. La primera, «Felice», se envuelve en el atractivo de otros tiempos, en los diversos estados de ánimo que va teniendo el personaje, o que va provocando en el espectador, y en la sensualidad de los atardeceres, el mar, una mujer contenta, y el buen humor de Rossini. La otra es casi una aventura, que permite a los Taviani volver sobre uno de sus tópicos, la felicidad de los seres comunes al entrar en contacto con las maravillas del mundo y la cultura, como en «Padre padrone». Pero ese momento de felicidad apenas puede aliviarnos. Y es que en este caso los cineastas no sólo se inspiran en Pirandello, sino en los titulares periodísticos de un drama recientemente ocurrido en Italia. De allí el nombre del episodio: «Dos secuestros». Por no decir dos épocas, o dos códigos de moral.
Entre sutiles e indignados, los
Taviani orquestan su material, sugieren a través de algunas imágenes lo que pasa, o lo que habrá pasado, hacen lucir como nunca a los actores populares (Antonio Albanese, Turi Ferro, el de tan-tas películas picarescas de los '70), y, sin palabras, hablan del alma humana, de estos tiempos atroces, y de su maestro Pirandello. También ellos son maestros.

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