La primera jornada de televisión digital en la gestión Kirchner fue más protocolar que práctica. En realidad, no se aclaró ninguna duda sobre cómo será en el país la mayor innovación tecnológica en la materia desde la llegada del color. Esa jornada se realizó ayer en el Palacio del Correo con la presencia del jefe de Gabinete Alberto Fernández, el interventor del Comfer Julio Bárbaro, Daniel Hadad («Canal 9»), Jorge Perez Bello («Telefé»), Luis Nofal («América»), Carlos Fontán Balestra (ATA, Asociación de Telerradiodifusoras Argentinas), Felisa Miceli (Banco Nación) y Guillermo Moreno, Secretario de Comunicaciones, entre los más de 200 participantes vinculados a la industria.
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Mientras en el mundo se habla de un apagón analógico para la transmisión del Mundial Alemania 2006, en Latinoamérica «todavía falta mucho. ¿Será en 2010, en 2020? Nadie lo sabe», dijo uno de los representantes de ATA. Lo que sí se sabe, al menos lo dio por sentado Alberto Fernández, es la intención conjunta del gobierno y los empresarios de avanzar en el sistema digital. Justificó Fernández el decreto que extendió las licencias de radio y TV por diez años, amparándose en la necesidad de que los dueños de medios invirtieran en mejoras, seguros de que seguirían conservando sus radios y canales por más tiempo del que establecía la ley. «Ya no me acuerdo el número de decreto pero sí recuerdo las críticas», dijo Fernández.
También recordó que dicha extensión de las licencias obedecíaa la necesidad de que los empresarios confiaran en la digitalización, cuyo problema principal radica en los altos costos de tecnología. Y apeló a la fibra emotiva: «Recuerdo hace casi 30 años, cuando celebrábamos la TV color. Veíamos cómo el pasto de la cancha de fútbol dejaba gradualmente el gris para pasar al verde. Y hoy, ese color ya es obsoleto y necesitamos renovación». Fernández deslizó también una «sugerencia» a Julio Bárbaro y José Nun: pidió que se apuntara a la mejora del contenido de la televisión, en complemento con la mejora de la calidad.
Entre las tres normas de adoptar para el pasaje del sistema analógico al digital se cuentan la norteamericana (ATSC), la europea, (DVB-T) y la japonesa (I-SDBT). La Argentina viene experimentando hace ya varios años con la primera, que se decidió durante la gestión de Carlos Menem cuando Germán Kammerath era Secretario de Comunicaciones.
Consultado por este diario, Daniel Hadad estimó en 2 millones de dólares la inversión para equipar tan sólo un estudio, con el nivel para producir y transmitir en sistema digital. Jorge Pérez Bello, presidente de «Telefé», manifestó a este diario su preocupación por dos temas. Primero, la necesidad de un arancel promocional para adquirir el equipamiento de tecnología de punta que pide el paso a la era digital, y segundo, la urgencia de adquirir dicha tecnología pensando en la exportación de contenidos. «Más allá de cuándo se implemente en Argentina, la renovación es necesaria para poder exportar programas al nivel que la TV extrajera requiere», dijo Perez Bello.
Aunque la jornada estaba organizada conjuntamente entre ATA y el Ministerio de Planificación, Julio De Vido, titular de esa cartera, estuvo ausente pues viajó a inaugurar el paso de Jama en Jujuy y dejó en su representación al Secretario de Comunicaciones, Guillermo Moreno. Este último brindó detalles técnicos sobre la TV digital en el mundo y la expectativa a nivel local. Moreno afirmó que conforme la industria nacional creció en la participación del PBI, de 16% a 18% entre 2001 y 2005, la producción específica de televisores aumentó más de 180%. Estimó que la penetración de TV digital en 2010 en Latinoamérica sería de 20%, lo que implicaría 20 millones de dólares de ganancia y 100 mil puestos de trabajo en ese área.
Entre las ventajas de la televisión digital se cuentan la alta definición, el mayor flujo de contenidos y la interactividad. Varios de los ingenieros presentes apuntaban a que la inclinación por la norma estadounidense radica en que se adecua mejor a la geografía del país, a diferencia de la europea.
Ese criterio, en el pasado, ha chocado con el que señala la posibilidad de que otros países del Mercosur puedan inclinarse por el europeo, y que era necesaria una decisión regional conjunta. «Para 30 millones de habitantes que consumirían TV digital no puede crearse la norma argentina, como se dijo en algún momento, pues sería excesivamente costosa», dijo otro representante de ATA.
El costo ya es elevado no sólo para los canales, que deben reequiparse, sino para los usuarios, que gradualmente deberán cambiar sus televisores analógicos por digitales. Si bien ambas maneras de transmisión se realizan a través de fibra óptica o por satélite, según el sistema de TV paga que se tenga, los receptores deberán tener sistema digital o bien decodificador. Estos últimos serán lo que seguramente abunde cuando se implemente el sistema y no sean muchos los que cuenten con los nuevos televisores.
Añoraban ayer los fabricantes de televisores volver a los dorados 80, cuando se vendían 1000 aparatos por día con ganancias de 1 millón de dólares mensuales. Actualmente facturan 20 mil dólares. Y eran varios los que soñaban con relanzar industrias enterradas.
Los históricos del sector, en cambio, comentaban: «Hay 200 mil años de televisión en este recinto», mientras buscaban alguna butaca libre en la sala Eva Perón. Y pensaban en algún hito que justifique el lanzamiento de la plataforma digital, como el Mundial 78 que trajo la TV en colores y el discurso de Eva Perón en 1951, que inauguró la televisión en el país.
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