Un insospechado éxito al compás del tamboril

Espectáculos

Con shows de asombrosa riqueza visual y sonora, se impone cada vez más en Buenos Aires la percusión como punto de partida para desplegar espectáculos musicales, humorísticos y teatrales, al estilo de los británicos «Stomp», los israelíes «Mayumana» o los locales «El choque urbano». Estos grupos crean sonidos partiendo de instrumentos no convencionales como recipientes, tachos, bolsas y sobre todo el propio cuerpo.

Acorde con el interés que despierta esta disciplina en el público, vuelve a realizarse desde hoy, en el teatro Regio y el Espacio Cultural Carlos Gardel, el Festival de Percusión que organiza el Gobierno de la Ciudad. Participarán «El choque...», «La chilinga» y «Rataplán», entre otros. El 25 de agosto vendrán los grupos extranjeros «Stomp» y «Mayumana». Lejos de la improvisación y a fuerza de rigurosa sincronización de movimientos corporales e instrumentos, los artistas deben dominar, además de la percusión, el teatro, el clown y la danza acrobáticoaérea.

El público había respondido tan bien el año pasado a « Mayumana» que hubo que agregar funciones y se contabilizó un total de casi 25 mil espectadores en el Gran Rex, que hasta superaron a Gregory Hopkins con el Gospel y a los «Mambrú». Había sido una de las pocas ocasiones en que la recaudación del Gran Rex superaba a la del Luna Park.

El principal representante local de este arte es
«El choque urbano», que pasó de una sala under al Paseo La Plaza, donde se presenta desde el 13 de febrero. Viene anunciando hace dos meses «funciones de despedida» pero, por la gran convocatoria, siguen en cartel con promedio de 700 espectadores y tres funciones semanales. Con el espectáculo « Fabricando Sonidos-versión II» este grupo se ubicó siempre entre los diez espectáculos más vistos combinando ritmos latinos y argentinos como chacareras y tangos, además de incursionar en el tecno. El grupo está integrado por diez músicos-bailarinesactores que trabajan con el sonido de los metales de todo tipo, sartenes, tachos de plástico y elementos como sopapas, relojes, botellas de vidrio, cepillos, etc.

En la misma línea, abundan los grupos que experientan exitosamente esos estilos que, sin ofrecer espectáculos integrales como los antes mencionados, igualmente atraen cada vez más público. Desde los uruguayos
«Falta y resto» (que llegan varias veces al año a nuestro país por su buena convocatoria; estarán el próximo fin de semana en «La trastienda» con su nuevo espectáculo «Arriba el sur») hasta el grupo de percusión «Rataplán» (estuvo presentándose en «La fábrica») es a partir de la percusión que construyen shows con diferentes matices.

«Falta y resto»
ofrece hace 25 años una clara propuesta teatral de raigambre en la cultura popular que confluye en la murga. Por su parte «Rataplán», es meramente musical aunque apunta cada vez más al complemento coreográfico. Ambos se caracterizan por la clara búsqueda del elemento identitario, que los diferencia de los universales «Stomp» o «Mayumana». «Falta y resto» presenta temas vinculados con lo «latinoamericano» mientras «Rataplán» brinda un repertorio con temas propios que incluyen samba, candombe y más de 30 instrumentos de percusión (timbales, congas, repiques, campanas, redoblantes, tamboriles, surdos, etc.) en escena.

Diego Gosiker
, del grupo «Rataplán», dijo a este diario: «Creo que el éxito se debe a la originalidad y a lo poco convencional de los espectáculos. Tanto «Stomp» como « Mayumana» hacen música sin instrumentos tradicionales y eso es lo que llama la atención. Cualquiera tiene un tacho de basura o bolsas en la casa, pero no todos pueden hacer música con eso. No sé si la gente se cansó de lo tradicional pero entiendo que hay más público para este tipo de espectáculos. Las diferencias entre los grupos se van acotando, sí las hay en cuanto a despliegue de producción. Nosotros, por ejemplo, trabajamos con bajo presupuesto, lo que se hace más complicado.La búsqueda personal de cada integrante de Rataplán hizo que el grupo creciera mucho y eso se nota».

La murga y batucada tiene otro claro referente local en «La chilinga», que tras una década de trabajo tiene su versión infantil, «La chilinguita» (participaron del último disco acústico de Diego Torres y lo acompañaron en sus presentaciones en el Luna Park). Llega el mes que viene «Afro por el mundo», una compañía de danzas brasileras que ofrecerá su espectáculo de percusión, lanzallamas y malabares desde el 3 de julio en el Ombligo de la Luna.

También proliferan los talleres de estas disciplinas en Centros Culturales y universidades especializadas como el IUNA (Instituto Universitario Nacional de Arte). Por caso, en el Centro Cultural Rojas sumaron a los cursos existentes de percusión, los de danzas acrobáticas, murga, danza con telas y danzas aéreas.

La afluencia de alumnos creció exponencialmente en los últimos años.
Brenda Angiel, profesora de danzas aéreas, explicó: «Me acuerdo que tenía que ponerle un título a lo que hacia cuando empecé a enseñar la técnica. Desde el primer momento vino muchísima gente, ávida por la nueva propuesta. Ahora hasta abrí mi propia escuela donde dicto cursos para todas las edades y asisten más de 200 alumnos en más de 15 cursos mensuales. Creo que el público está interesado en nuevas propuestas que subviertan al teatro tradicional con algún elemento que sea auténtico y novedoso. Aunque creé la danza aérea hace 10 años y estrené el primer espectaculo de ese estilo, recién ahora estoy presentando mi espectáculos «Vuelos aires», aunque no está actualmente en cartel».

Marcos «El Pochi» Fernández
dirige el grupo de percusión«La banda del angel» y dicta cursos en el IUNA.

También trabajó en esa línea con
Bersuit Vergarabat, Soledad, Luciano Pereyra y Jaime Torres. En agosto, Fernández presentará el espectáculo «Listo, quedamo así» en el Teatro Concert.

Fernandez
explicó: « Cuando tuve la oportunidad de conocer a los británicos Stomp en 1993 me contaron que ellos habían surgido a partir de su admiración por los brasileños Olodum. Es decir, vinieron al Sur a buscar ese «exotismo» que evidentemente hay en lo latinamericano. Creo que el público responde bien por esta búsqueda de reencuentro con nuestros ritmos que la percusión tan bien traduce. Además, les va bien porque son propuestas prolijas, serias y cuando la gente ve que algo está bien hecho, gusta. Por esta razón también aumentaron los alumnos interesados en la percusión o danzas complementarias, como vehículo para reencontrarse con ritmos que nunca supimos aprovechar del todo. Siempre digo que hace 20 años teníamos menos ritmo que ahora».

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