26 de diciembre 2000 - 00:00

Un sólido recital de Javier Malosetti

El bajista Javier Malosetti.
El bajista Javier Malosetti.
Presentación de «Spaghetti Boggie». J. Malosetti (bajo, contrabajo, guitarra, batería, voz). Con G. Romero (teclados), F. Martínez (batería), R. Cavalli (saxos alto y tenor), A. Belloto (trompeta) N. Cota (percusión) e invitados. (La Trastienda, 22/12.)

(26/12/2000) Javier Malosetti es uno de los mejores bajistas con que cuenta hoy la música popular argentina. Es tal su destreza técnica y su capacidad de adaptación a los más diversos géneros que ha podido trabajar con una larga lista de solistas.

Actualmente, forma parte del nuevo trío de Luis Alberto Spinetta, con quien ya había tocado años atrás. Su principal talento se exhibe cuando forma parte de las bases de cualquier banda, aunque lo que más sorprende es su manera guitarrística de tocar el bajo en la zona aguda.

Este concierto de La Trastienda tenía como objetivo principal el presentar su último disco solista, «Spaghetti Boggie» y armó su largo show siguiendo casi estrictamente el orden del material del álbum, donde se mezclan temas propios: «Wild west», «Obi one» (dedicado a su padre), «Oil islands», «Fool be too» (dedicado al baterista Pipi Taveira), «Raw garlic», «Freíd garlic», «Morning mood» etcétera, con temas de Henry Mancini, Joe Zawinul, Stewart y un tradicional como «Jesús on the mainline».

También fue el mismo el quinteto básico que lo acompañó en el disco y en el recital, con Nico Cota como percusionista agregado a su grupo habitual. Y hasta se repitieron los invitados especiales Taveira, Alejandro Franov, Mariela Vitale, Graciela Cosceri, Flavio Cianciarullo y su padre, el prestigioso guitarrista Walter Malosetti.

En una línea musical que genéricamente podría asociarse al swing, Malosetti recorrió también el blues más cercano al rock and roll, las corrientes más modernas del jazz, la canción jazzística. Varió constantemente las formaciones, algunas de ellas, muy poco ortodoxas, con dos baterías o dos bajos sonando simultáneamente.

Hizo dúos, tríos y cuartetos, además de los momentos a banda completa y se paseó por varios instrumentos. Por cierto, a la hora del balance, hay que decir que siempre sonó muy bien y que todos sus compañeros estuvieron a su misma altura. Quizás le falte algo de originalidad a su discurso musical, pero su técnica y su interpretación como bajista son tan buenas que pudo superar ampliamente esa limitación.

Ya cerca del cierre,
Norberto Minichillo sumándose para hacer desde los parches una versión muy libre de «Agua y arena», coronó una muy buena noche de música.

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