30 de abril 2003 - 00:00
Valioso estudio sobre la violencia política
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«¿Qué ha sucedido en la historia cuando fines que se asumían como justos por parte de una determinada bandería política resultaban inasequibles a través de la implementación de medios pacíficos?», se pregunta Massot. Allí aparece la violencia como actor principal de un escenario en donde el libreto y la argumentación abrevan de la política que usa la violencia como recurso necesario en ciertas situaciones. A ese interrogante, Massot busca dar respuesta en los 8 capítulos de su obra y que se ocupan del Terrorismo de Mayo y su prolongación revolucionaria; la muerte de Dorrego; la violencia de federales y unitarios; la Semana Trágica y la represión patagónica en tiempos de Irigoyen; la guerra civil encubierta de peronismo y antiperonismo para finalizar en la acción terrorista de las formaciones especiales y la represión de Estado a partir del gobierno de Isabel Perón, profundizada a partir de marzo de 1976 con la toma del poder por las Fuerzas Armadas. En el epílogo Massot resume el sentido que dieron en momentos de excepción al uso y abuso de la violencia política: «decididos a tomar o conservar el poder, a asaltarlo o defenderlo, Moreno y Liniers, Alzaga y Rivadavia, Lavalle y Rosas, Perón y Rojas, Videla y Santucho no se excusaron cuando sonó la hora de la violencia. Unos buscaron legitimarse con argumentos de Rousseau y de Molina; otros desplegaron en su descargo categorías de Marx y de Lenin. Los hubo seguidores de Sorel y Bakunin, de Maquiavelo y de Clausewitz. Pero todos, en mayor o menor medida según las circunstancias, creyeron necesario matar y morir por los sagrados intereses de la Patria».


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