15 de marzo 2001 - 00:00
Vaquero sin esperanza, película sin estrella
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La nueva película de Netflix grabada en la Cataratas del Iguazú que se convirtió en la más vista de la plataforma
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Con un regreso triunfal: Netflix estrenó la nueva temporada de una serie muy esperada y popular
Matt Damon.
El joven protagonista, el texano John Grady Cole (Matt Damon), se queda un día sin rancho ni paisaje porque su madre, de sentimientos menos nostálgicos y más prácticos que los suyos, decide vender todo, y porque la modernidad viene avanzando desde las grandes ciudades como una inundación. Entonces, John y su amigo del alma Lacey Rawlins ( Henry Thomas), deciden escaparse, y cabalgan esperanzados en busca de la Arcadia perdida y salvaje (es decir, cruzan a México).
La adaptación para el cine de «Espíritu salvaje» deja adivinar la existencia de un libro con sobreabundancia de conceptos filosóficos sobre la soledad, Dios, el más allá y el destino, muchos de los cuales se filtraron al guión de una forma poco feliz. Inclusive, hay una escena alegórica en la que John ve un bailarín de tap, que parece estar diciéndole vaya a saberse qué cosa, y cuya función tal vez tenga importancia en la novela pero que en la película queda totalmente desubicada.
La elección del reparto no agrega excesivo lustre: Damon es un especialista en personajes de inadaptados, pero se lo ve más cómodo como outsider urbano que como vaquero melancólico. Y la bonita Penélope, que cada vez está más empeñada en imitar las sonrisitas y los pucheritos de Julia Roberts, continuará afligiendo en el alma a los directores españoles que tan bien la trataron y que tanto confiaron en ella. Tal vez no falte mucho para que se la vea en una comedia romántica con Richard Gere.




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