Actuación de Carola Viñas (voz). Con Gustavo Calíbrese (piano). (En Cala Bistró; todos los jueves).
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Con la llegada de artistas extranjeros prácticamente anulada y con la idea de que los turistas visiten cada vez más Buenos Aires, el tango sigue avanzando sobre más lugares. En este caso se trata de un restaurante de Palermo que ha decidido sumar un espectáculo de este género a sus jueves. La protagonista es Carola Viñas, una cantante que, aunque con una larga carrera, es poco conocida, quizá porque no ha tenido continuidad, quizá porque ha vivido mucho tiempo en Italia. Con el respaldo del pianista Gustavo Calíbrese, Viñas recorre un repertorio de clásicos que encuentra su mejor vena en los temas más antiguos.
Con títulos como «Malevaje», «Atenti pebeta», la milonga «Tortazos», «El motivo», «Lloró como una mujer» y, sobre todo, con «Silbando» y «Cantando»,Viñas entrega momentos realmente buenos. Y su lista se completa con temas como «Sur», «El último café» o «Desencuentro». La propuesta es sencilla, sin grandes artilugios, ni en la voz ni en el acompañamiento pianístico. Busca entretener -en el mejor sentido de la palabray lo logra ampliamente. No hay sorpresas, pero tampoco se buscan. Aunque su recital entrega una perla que -por lo distinto y porque allí Viñas alcanza una gran hondura-sobresale de todo lo demás; y es la canzonetta «La-crime napolitane» que aquí se conoció hace muchos años en una inhallable versión de Mina.
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