7 de agosto 2001 - 00:00

Ya comparan a Amenábar con Welles y lo llaman "genio"

La première de "Los otros", el jueves pasado en Nueva York, develó a un selecto grupo de invitados el misterio de la primera película en inglés del joven cineasta español Alejandro Amenábar, con Nicole Kidman como protagonista, Tom Cruise como productor y un presupuesto de 20 millones de dólares. Como su admirado Stanley Kubrick, el director de "Tesis" y "Abre los ojos" no permitió ninguna filtración sobre la trama de este film de suspenso, durante cuyo rodaje Kidman y Cruise se separaron aportando publicidad extra a una obra que él se obstinó en filmar en España contra viento y marea. Del mismo modo, se había negado antes a hacer la remake hollywoodense de "Abre los ojos", cuyos derechos compró Cruise y tuvo que producir y protagonizar a las órdenes de otro director: Cameron Crowe. Tímido y cortante ante la prensa, Amenábar empieza a ser considerado un genio dentro y fuera de España, tal como refleja este artículo.

Cruise, Kidman y Amenábar.
Cruise, Kidman y Amenábar.
(06/08/2001) Madrid - Se ha traído Hollywood a España, porque así le gusta hacer las cosas a este hombre de 29 años, tímido y más bien seco, que tiene en Stanley Kubrick y Alfred Hitchcock sus referentes. Su descubridor para el cine, José Luis Cuerda, y otros compañeros cuentan cómo es el mundo de Alejandro Amenábar, el director de «Los otros», el film que acaba de tener su avant-première en Nueva York y será estrenado en 2.000 cines estadounidenses el 10 de agosto, como la mayor apuesta veraniega de Miramax.

Un pequeño genio. «Un muchacho normal detrás del cual hay un portento». Eso dicen quienes han trabajado con él. Acaba de nacer y ya lo están comparando. Con Orson Welles, con Roman Polanski, con Stanley Kubrick. Genios indiscutibles.

Alejandro Amenábar, Santiago de Chile, 1972, criado y nacionalizado aquí. No tuvo una infancia normal. Al cumplir un año estaba en Madrid, pero no en la calle, como el resto de los niños: su familia vivía de puertas adentro, muy al estilo de allá (Chile). Y él, libros, dibujos, guitarra. Nada de televisión. Escribía novelitas, hacía cómics de sus novelitas, ponía música a sus cómics. Su imaginación crecía al ritmo de su miedo, o al revés.
Alejandro, el niño miedoso, ni el pasillo de su casa corría solo. A los diez años lo ponen pupilo, la realidad le hizo perder el miedo. Su miedo es fantástico, de apariencias que no coinciden con lo real. Así sigue siendo.

«Los otros» es un revival de aquello: el recuerdo de unos pasos en aquel corredor, homenaje a la infancia. Protagonistas: Nicole Kidman (la actriz está en pantalla 140 de los 145 minutos que dura el film) y dos niños que no pueden ver la luz. Tres datos decisivos preparan su carrera. A los nueve años unos amigos se compran un VHS, y él se encierra a ver videos; a los 14 empieza a ir al cine, su cabeza pone imágenes y música a los cuentos; y a los 18 se compra una cámara de video, desarrolla una técnica propia para pasar a imágenes reales el montón de historias que, por entonces, ya tenía pensadas.

Se inscribe en una escuela donde, le habían contado, uno aprendía a hacer películas. Nunca llegó a licenciarse en Ciencias de la Imagen, para qué, en aquellas aulas desaprendía lo que llevaba aprendido. Pero a manos del director de cine José Luis Cuerda llegó un video. «Yo no soy un encontrador, nunca he buscado talentos, coincidió que él existía y que un amigo trajo su corto para que viera el trabajo de una actriz. Cuando llamé a este amigo le comenté que aquel Alejandro Amenábar debía de ser un genio del Renacimiento. Me dijo: 'Tiene sólo 18 años'. Le respondí que, como en la Facultad no ven una cámara, si quería pasar por el estudio podía hacerlo.Y así llegaron él y Mateo Gil».

Por él se metió a productor, 650.000 dólares para «Tesis», director a los 24 años, la película abrió la veda del thriller en un país de comedias. Un bombazo, siete Goya de los importantes. Le produjo la segunda, «Abre los ojos», el presupuesto multi-plicado por tres. El film se pasó en el Festival de Sundance, meca del cine independiente de Estados Unidos. El director irlandés Jim Sheridan había comprado los derechos de su primera película, Tom Cruise, los de esta segunda. Amenábar se negó a dirigir la remake americana («ya he hecho la película que quería», dijo). Por entonces declaraba: «Sundance se ha convertido en el lugar donde los productores fichan jóvenes talentos, en EE.UU. no hay cine independiente. Mejor no saltar al cine americano. La industria de Hollywood sólo busca el beneficio. Los estudios están en manos de ejecutivos, que a su vez están en manos de estrellas. Se da el nefasto caso del actor-productor. No creo que lleguemos a ver eso por aquí».

¿Casualidad?

La ambición de Cruise se despertó. Quería producir al pequeño español. El director le envió el proyecto, y el actor-productor le respondió ese fin de semana. Convencería al presidente de Miramax (de las grandes americanas) para producir «Los otros», 20 millones de dó-lares, el mayor presupuesto del cine español. Si la casualidad existe, ésta es su cita. Cruise-Kidman entraron en crisis rodando «Ojos bien cerrados», de Stanley Kubrick, y se divorciaron rodando (él como productor, ella como protagonista) con Amenábar, que siempre ha citado a Kubrick y «2001: odisea en el espacio» como su gran referente (además de Hitchcock, Welles, Coppola, Spiel-berg, Berlanga o Buñuel). Sobre mudarse a Hollywood, ni hablar: «Me gusta trabajar donde vivo, rodeado de mis amigos y productores», dice Amenábar. Así pues, se trajo Hollywood hasta su casa. «No, no es exagerado decirlo, y yo no quiero hacer comparaciones, pero...», dice José Antonio García, jefe de producción de «Los otros», pero las hace. Con Kubrick: «Era americano, pero vivía en Europa y era más un creador europeo que un americano. Por las mismas razones, Amenábar les resulta atractivo y no van a poder convertirlo en un fabricante de películas, es un creador. El hace lo que quiere y no lo que le encargan».

Y
Cuerda, lo mismo: «He aprendido muchísimo con Amenábar, es un director ejemplar y cualquier cosa que se diga de él me parece justa».

Su fuerte personalidad tiene mucho que ver con su buen hacer, con el éxito de su cine.
«Su cabeza y su manera de trabajar son gemelas. Tanto en la idea de la película como en la manera de llevarla a cabo, Amenábar es un reloj suizo.»

Lo dice Cuerda y todos cuantos han trabajado con él.

Compositor

Para Mariano Marín, compositor a 50% de las bandas sonoras de sus dos primeras obras, es un raro, «porque es muy extraño encontrar por aquí a alguien tan disciplinado, con tanto sentido de la responsabilidad. ¿Portentoso?, es una persona con grandes facultades».
María Elena Sáinz de Rozas, montajista, tiene 65 años y lleva en esto desde los 17: «Se disfruta trabajando con él.

Sabe lo que quiere: no duda. Piensa en imágenes y en música; monta las películas musicalmente, y por eso tienen tanto ritmo. Es un geniecillo con aspecto de chico normal, más bien tímido y seco». Y Cuerda remata: «El arco que ha cubierto con tres películas es casi imposible de lograr si no se es un superdotado. «Los otros» es de una madurez inverosímil para alguien tan joven como él».

El
Amenábar genio además escribe el guión y compone la banda sonora. Empezó a dos manos: con Mateo Gil, amigo inseparable, coescribió sus dos primeros argumentos. Y con Marín compuso sus dos bandas sonoras. «El aportaba las ideas y yo las desarrollaba porque no sabe solfeo ni orquestación, pero sale airoso». Ahora se ha independizado de Gil y ha sustituido a Marín por músicos que sólo orquestan. El siempre había llevado la música en su cabeza, tarareaba la vida que pasaba por sus ojos como una película.

«He pasado momentos excelentes con él», dice Cuerda hablando en pasado. «Aunque después de 'Tesis' firmamos aquel papelillo que decía que íbamos a hacer tres películas juntos, no servía para nada porque si uno de los dos no quería seguir, nada nos obligaba. A mí me gustaría continuar, pero entiendo, y así se lo dije el otro día, que quizá a él le apetece firmar otro folio que diga que las siguientes tres películas no las va a hacer conmigo. Sólo puedo seguir dán-dole mi apoyo. No hemos hablado nada: sería absurdo hacer planes para después de 'Los otros', que puede tener repercusiones inesperadas...».

Es que antes de su lanzamiento a lo grande el jueves pasado en Nueva York, todo fue misterio dentro y fuera de la película, ni una sola foto ha trascendido: equipo técnico español, actores anglosajones. 1945, isla de Jersey, Canal de La Mancha. Grace y sus dos hijos viven en un viejo caserón a la espera, sin noticias, de su padre y esposo. Los niños sufren un raro mal: no pueden recibir la luz del día. La aparición de tres sirvientes en la casa alterará sus vidas. Nada más.

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