En el gigantesco mercado de bonos del Tesoro de EEUU, que supera los u$s30 billones en volumen, un grupo de inversores de Wall Street con visión contraria está viendo una oportunidad de compra tras la reciente venta masiva que empujó los rendimientos de los bonos a largo plazo a niveles que no se veían desde hace meses.
Wall Street va contra la corriente: por qué los bonos largos vuelven a entrar en el radar de los inversores
La estrategia de Wall Street surge justo cuando la mayoría de los participantes esperaba que los bonos de más largo plazo siguieran bajo presión en 2026.
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La estrategia de Wall Street surge justo cuando la mayoría de los participantes esperaba que los bonos de más largo plazo siguieran bajo presión en 2026.
Estos rendimientos, que reflejan el costo de endeudamiento a distintos plazos, alcanzaron cerca del 5% para los bonos a 30 años, un umbral que algunos gestores consideran muy atractivo para entrar en posiciones compradoras.
La estrategia contraria, es decir, ir en contra del consenso de mercado, surge justo cuando la mayoría de los participantes esperaba que los bonos de más largo plazo siguieran bajo presión en 2026, especialmente en comparación con los vencimientos más cortos.
Por qué Wall Street confía en los bonos largos
La idea dominante hasta hace poco era que la curva de rendimientos se estrecharía o inclinara, con mejores oportunidades en papeles de menor duración debido a la expectativa de que la Reserva Federal mantuviera las tasas sin recortes adicionales en el corto plazo.
Sin embargo, gestores como Ed Al-Hussainy, de Columbia Threadneedle Investment, argumentan que el movimiento de los rendimientos ofrece una entrada favorable en los tramos más largos de la curva.
El equipo interno de inversión de la firma debate activamente cuándo vender bonos de corto plazo (“front-end”) y en qué punto comprar el bono a 30 años, y para ellos, el 5% en el rendimiento del 30 años fue “la línea en la arena”. Hasta que no se alcance ese nivel de rendimiento, prefieren posicionarse más en el tramo de 10 años, que consideran más atractivo por ahora.
Enfoque contrario
Este enfoque contracíclico se apoya en una lectura de que el mercado ya descontó en exceso la posibilidad de mayores recortes de tasas por parte de la Fed, dado que la inflación sigue siendo relativamente alta.
Si la autoridad monetaria realmente se mantiene firme y evita flexibilizar la política por varios meses, los rendimientos más largos podrían estabilizarse y eventualmente caer, lo que generaría ganancias de capital para quienes compren ahora.
Además, algunos gestores consideran que puede existir un respaldo gubernamental implícito en caso de que los rendimientos de largo plazo se disparen demasiado, lo que también refuerza la tesis de que los niveles actuales podrían ser una zona de entrada.
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