“El publico suele asociar la armónica con el blues, y eso no está mal”, dice a este diario Franco Luciani. “En general, las armónicas vienen preparadas de fábrica con una configuración propia del blues, y a mí me encanta ese sonido aunque no es lo que yo suelo tocar; lo mío incluye diversos géneros, y no descarto el blues, el jazz ni la música clásica, pero mi foco está en el tango y en el folklore, o mejor dicho, en la música popular argentina”.
Franco Luciani celebra 20 años de armónica, “el bandoneón a pulmón”
Candidato al premio Grammy, este virtuoso del instrumento lo celebrará este mes con dos conciertos.
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Franco Luciani. El 8 de este mes tocará en Rosario, y dos días después en el Centro Cultural Kirchner.
Luciani cumple 20 años luciéndose con la armónica. En estas dos décadas ha tocado con todos y por todo el mundo, y toma este aniversario como un punto de inflexión en su carrera, especialmente porque por primera vez ha sido nominado al Grammy latino. “Estuve en muchos proyectos que recibieron el Grammy, como el disco ‘Milonguero’ del Pablo Motta Ensamble”, cuenta. “Estuve relacionado con algunos ganadores del premio, pero nunca tuve uno personal, y es algo importante porque te vota toda la industria, es decir los músicos, mis colegas, y la nominación por si sola me está dando un gran empuje”.
Luciani dará dos conciertos, uno en el teatro Lavardén de Rosario, el 8 de noviembre, y otro el 10 en el Centro Cultural Kirchner, ambos con entrada gratuita. Lo hará con un trío compuesto por Luciano Andersen en guitarra, Pablo Motta en contrabajo y Bruno Resino en percusión, a los que se agregaran invitados sorpresa entre los famosos con los que el armonicista tocó a lo largo de estos 20 años de carrera.
Luciani siempre tomó con seriedad el estudio de la música. Curiosamente no empezó con la armónica sino con un bombo psra niños cuando era muy chico. “Mi tío tocaba percusión y tenia una batería Colombo dentro de su estuche en casa de mi abuela, y se había ido a Toulouse, Francia, dejando instrucciones para que nadie la tocara. Yo al principio tocaba un bombito escuchando el ‘Arroz con leche’ en una versión de Don Sixto Palavecino con un coro de niños en quechua, pero luego me puse a estudiar percusión clásica seriamente en las escuelas de Rosario. La armónica llego después, y un poco por casualidad, en un recreo del colegio. Un amigo del secundario se compró una armónica y se ve que no la tocaba bien, porque me la prestó yo nunca se la devolví. Esa armónica estaba configurada para el blues pero me sirvió para descubrir sonidos que me interesan. La armónica nació en Alemania y tiene mucho que ver con el acordeón y por ende también con el bandoneón. Son muy parecidos, y la principal diferencia es que el bandoneón tiene un fuelle para hacer pasar el aire por el instrumento, mientras que en la armónica el aire proviene de los pulmones. El sonido me ayudó a hacer música distinta, guiado por mis gustos. Mientras a mi viejo le tiraba más el rock británico o el jazz, yo me fui inclinando por el tango, lo que no es tan raro como parece porque, por ejemplo, Ángel Villordo en la prehistoria del tango, en la era de “El choclo”, usaba mucho la armónica. Hay que tener en cuenta que los mismos barcos que venían de Europa con bandoneones también traían armónicas. Pero me gusta incursionar en todo tipo de generos, por ejemplo adoro a Stevie Wonder, él es a la armónica lo que Maceo Parker al saxo. Por supuesto, uno de los grandes momentos de mi vida fue cuando fui a la casa del genio de la armónica y el jazz, Toots Thielemans”.
Justamente, Luciani tocó en el disco de homenaje a Thielemans “We Do It Out Of Love” junto a una all star band de armonicistas internacionales. Además forma parte del grupo de los llamados “Masters of the Harmonica” consagrado por la firma Hohner.
Así como Luciani ha hecho giras solo por el mundo, incluyendo Alemania, Japón o Rusia, también ha tocado con artistas como Mercedes Sosa, Egberto Gismonti, Pedro Aznar, el Gotan Project y Lila Downs. De todos ellos, no duda en señalar a Mercedes Sosa como la que más lo conmovió en lo artístico y humano: “era algo emocionante acompañarla en una gira que resultó para mí ser la única, con shows en Roma y Londres. Me dejaba hacer lo que quisiera, incluso solos, y me dio una perspectiva única de la importancia de la música argentina en el mundo, para lo que solo bastaba mirar la cartelera del teatro y ver el nombre de Mercedes sobre el de Björk, por ejemplo. Ademas, uno de los conciertos fue un 9 de julio, es decir el día de su cumpleaños”.
A Luciani le gusta ser interprete de la música de otros, y una de sus debilidades es “Adiós, Nonino” de Piazzolla y ver la sorpresa del oyente cuando lo escucha no en un bandoneón sino en una armónica. Luego de estos 20 años, dice estar listo para probar otras cosas: “Me gusta experimentar con la amplificación para obtener texturas extrañas, y también estoy trabajando más en mi lado de compositor y no sólo de intérprete. Ahora estoy con un grupo con guitarra eléctrica, más en el mundo de la música clásica luego de la fabulosa experiencia de interpretar a Heitor Villalobos”.




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