23 de noviembre 2010 - 22:53

Cansado de los robos, dueño cierra la pizzería donde mataron a policía

El dueño de la pizzería en la que anoche fue asesinado el cabo primero Javier Lozano, en el partido bonaerense de La Matanza, aseguró que, junto a su esposa, decidieron cerrar el local debido a los reiterados asaltos que padecieron en los últimos meses.

Carlos, dueño de la pizzería "El Buen Sabor", explicó que "ésta fue una más de las tantas que entraron a robar, pero nunca con este final. Con mi esposa tomamos la decisión de cerrar el local porque estamos cansados de tantos asaltos".

"El último había sido el mes pasado", recordó el hombre, quien es cuñado de otro comerciante que fue asesinado hace 15 años durante un robo a su agencia de loterías.

La pizzería "El Buen Sabor" es el único comercio de la zona que se mantiene abierto por las noches, ya que el resto de los locales de las cuadras vecinas cierran sus puertas con la caída del sol por temor a los robos.

"Entraron tres, eran chicos, pidieron la plata. El policía estaba de civil y había entrado a comprar unas pizzas. Cuando vio el robo quiso evitarlo y lo fusilaron", explicó Carlos.

Carlos relató que una vez que los delincuentes huyeron, llamaron al 911 y a una ambulancia, pero los médicos demoraron mucho.

"Tardaron una eternidad. Quizá fueron 20 o 25 minutos, pero pareció una eternidad", explicó el pizzero, quien agregó que su esposa "quedó muy mal anímicamente, en un estado de shock por todo lo que vio".

Mientras buscan intensamente a los delincuentes, la familia del joven pidió hoy que se haga "justicia" y que detengan a quienes lo mataron "como un animal".

"Encuéntrenlos. Yo pido justicia para mi hermano, porque lo acribillaron sin piedad, como un animal. Quiero justicia", pidió esta mañana entre lágrimas la hermana del cabo asesinado, al referirse a los autores del crimen, mientras dialogaba con la prensa en la puerta de la casa de la familia.

Además, la mujer, llamada Paula, dijo entre sollozos mientras mostraba un cuadro con una foto del policía cuando era un chico: "Lo acribillaron de cinco balazos, tres en la cara y dos en el pecho. Sólo sé que mi hermano no está. Tiene 34 años y es un nene. Les pido que se lo devuelvan a mi papá y a mi mamá".

Javier Lozano, quien se desempeñaba como cabo de la División Custodia de la Policía Federal, fue asesinado a balazos anoche, en una pizzería situada en la avenida Crovara y Loyola, en pleno centro comercial de Villa Madero, en el partido de La Matanza.

Lozano, quien en ese momento vestía ropa de civil, había llegado hasta la puerta de ese lugar junto a su esposa embarazada -a la que dejó en el interior de su auto-, cuando tres delincuentes armados entraron al local.

Según una información extraoficial, en el momento en el que era despojado de su celular, a Lozano se le cayó su arma reglamentaria y al descubrir que era policía, uno de los asaltantes le efectuó cinco disparos, dos en la cabeza y otros tres en el pecho.

Mientras los ladrones escaparon, Lozano fue trasladado al Hospital Churruca, de la Capital Federal, donde murió pocos minutos después de ingresar a la sala de guardia.

Por el caso, se montó un exhaustivo operativo de rastrillaje, que por el momento no había dado resultados, mientras que tomó intervención la Fiscalía en turno del Departamento Judicial de La Matanza.

Esta mañana, en medio de una crisis de nervios, la hermana del efectivo asesinado clamó por justicia: "¿Qué voy a hacer ahora? Quiero que me devuelvan a mi hermano, que se lo devuelvan a sus padres. Me lo acribillaron como un animal". "Fue a comprar una pizza y lo acribillaron sin piedad. Pido justicia. Pido Derechos Humanos", aseveró.

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