8 de noviembre 2005 - 00:00

Cerró Maradona, con Castro y Mike Tyson

Diego Maradona
Diego Maradona
Otra vez Fidel Castro (segunda parte del reportaje), Mike Tyson en vivo y un despliegue todavía más espectacular que el resto del ciclo. Desde el Luna Park, terminó anoche, por este año, el inevitable maradonismo que marcó el segundo semestre de la televisión. Diego Maradona cerró su ciclo de 13 programas con una emisión una hora más extensa. Tras el rock del principio, llegó rápida la segunda parte de la entrevista con Fidel Castro.

«A Bush lo eligió el fraude, la mafia terrorista de Miami, que recibió dinero para pagar todo tipo de atentados»,
empezó a decir el cubano. «Hicieron trampa, cambiaron la boleta. Los adversarios fueron débiles e incapaces, no supieron mover a la opinión pública».

Ante una pregunta de Maradona, habló de la Cuba pre-Revolución: «En la época de Batista había analfabetismo, medio millón de desempleados. El Ejército Rebelde triunfó y se desbandó eso. Todas las premisas se habían cumplido. ¿El futuro de Cuba? Lo imagino una gran potencia moral, con gran nivel de dignidad, la imagino como un país que demuestra lo que significa el capital humano, lo que puede hacerse.. nos alejamos de caminos de saqueo, somos invulnerables». Se dio cuenta, y agregó: «Y no exagero».

Maradona
entonces quiso volver a probarlo en su aspecto de profeta: «¿Argentina y su futuro? Dependerá de los argentinos», dijo Castro. «Es un tema complicado pero veo al país mejor que antes. Ha librado una batalla contra la famosa deuda pública; hemos visto gestos valientes, pero no me corresponde a mí juzgar. Han vivido una colosal deuda de 100 mil millones de dólares. Pero a los argentinos les doy una buena noticia: la que viene es una batalla de ideas, no de armas. El mundo y América latina están en una crisis insuperable. El orden social impuesto por el imperio y el FMI, que tanto nos hace sufrir, obliga a una devaluación constante. El dinero tiene que fugarse, y EE.UU. es el impresor de moneda del mundo. En los bancos de EE.UU. compraron la otra mitad del mundo con esa plata que imprimen. Por eso, de la unidad de América latina depende que se salga o no de la crisis».

El reportaje concluyó con intercambio de regalos. Maradona le obsequió los típicos mate y bombilla, y de inmediato Castro se quitó su chaqueta militar verde: ése era su regalo para Maradona. «¡Es lo más grande del mundo! ¡La chaqueta de Fidel!», se emocionó por el obsequio,o quizá por su figura, ya que subrayó: «Se me cae del cuerpo, eso quiere decir que estoy flaco».

Poco después de las 23.10 apareció Tyson en el estudio. Buena voz de bajo-barítono, lamentablemente tapada por la traducción simultánea (habría sido mejor grabar la entrevista previamente y después subtitular). «Sin temas prohibidos, el puño de acero vs. la zurda de oro», lo presentó Maradona. «Estuve por tu vecindario y es parecido al lugar de donde vengo yo», empezó, identificatoriamente, el entrevistador. Y coincidieron en que ambos tienen muchas cosas en común, son atletas, excéntricos, divierten a la gente, y son buena gente, y tienen a veces que esconderse de la gente que los juzga.

Tyson
dijo, ante una pregunta de Maradona, que no creía que siguiera boxeando. «Terminás perdiendo en el deseo, en el amor, y cuando uno pierde ahí no quiere más», dijo el boxeador. «Descubrí el boxeo cuando tenía 12 años y estaba en un reformatorio. Había un boxeador profesional que me enseñó lo básico y, con el paso del tiempo, mejoré muy rápido. Vine de la alcantarilla y, pese a que tuve algunos problemas, la pasé bien.» «¿Vas a enseñar boxeo?». «No creo», dijo Tyson. «Quiero dedicarme a mi bienestar, no creo que esté listo para enseñar, tampoco sé para qué estoy listo.» Maradona le regaló una camiseta de la Selección, autografiada, cabecearon -mal- un poco, y luego le pegaron a un putching-ball, y Tyson al fin alzó a Diego en el aire. Fin del maradonismo (por este año, al menos).

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