Según el último informe de la Dirección Nacional de Salud Materno Infantil Juvenil sobre anemia, «la dieta argentina promedio tiene una buena disponibilidad de hierro a partir del alto consumo de carnes. Sin embargo, ese consumo en los niños es tardío y en escasa cantidad, y en muchas mujeres puede ser bajo, en función del nivel de ingresos de las familias». Los estudios poblacionales oficiales demuestran que en distintas áreas del país la prevalencia de anemia en niños menores de 2 años oscila entre 22% y 66% del total, y lo más preocupante es que no se ha modificado en los últimos 15 años. Chaco es una de las zonas más afectadas por la mala nutrición, que alcanza a más de 66% de los chicos menores de 2 años, mientras que en el Gran Buenos Aires es de 48,3%. Alvino asegura que el atraso crónico de la Argentina se da porque el intelecto de la población está dañado. «La mayor riqueza de un país es su capital humano y si éste se encuentra dañado se diluye la posibilidad de crecer en un futuro cercano, produciendo en consecuencia más subdesarrollo».
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