23 de septiembre 2010 - 23:05
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María Duhau
Además, en ese mismo fallo el tribunal ordenó que se extraigan copias de los testimonios para investigar al hijo de la víctima, Rodrigo Vázquez, que se encontraba en la vivienda cuando llegaron los delincuentes con su padre capturado y dijo no haber escuchado un disparo que se produjo en el lugar.
Salvo en el caso del policía Yazalde, las penas fueron menores a la solicitadas oportunamente en los alegatos por la fiscal del juicio, Jorge Michelini, y el representante de la parte particular damnificado, abogado José Vera.
Michelini había pedido la pena de prisión perpetua para Yazalde, Duhau y Mansilla, y 15 años de cárcel para los policías Alvarez y Szibler, mientras que el abogado Vera había solicitado reclusión perpetua para los cinco imputados.
Para los jueces, de los cinco imputados, a Yazalde es al único que se lo puede condenar por el crimen porque las pericias demostraron que las balas con que asesinaron a Vázquez partieron de su pistola 9 milímetros reglamentaria.
En cambio, la prueba no alcanzó para demostrar que Duhau ordenó que su marido sea asesinado o que los otros imputados tuvieran dominio del homicidio. Vázquez (47) fue capturado el 14 de agosto de 2007 a metros de su casa situada en Ocanto 92, de Monte Grande, y su cadáver fue hallado el 27 del mismo mes en Ezeiza.
El letrado iba a bordo de su Volkswagen Bora cuando fue interceptado por una patrulla de la seccional de la localidad de Canning, desde la cual le hicieron señas con las luces para que se detuviera.
Según la pesquisa, en ese auto estaban los tres policías y Mansilla, quienes montaron un supuesto control vehicular. Luego, Mansilla y Yazalde abordaron el auto de Vázquez y lo llevaron a su departamento.
Yazalde portaba una pistola calibre .40 que se disparó en forma accidental cuando revolvían la casa de Vázquez para robar algunos de sus efectos, entre ellos un reloj y un bolso rojo, encontrados en la casa de Mansilla cuando éste fue detenido tras el crimen.
Tanto para el fiscal como para el particular damnificado, el móvil del hecho fue que Duhau mantenía una fuerte disputa con su ex esposo a raíz de la división de bienes y lo acusaba de crearle deudas falsas y no haberle pagado las rentas obtenidas en un complejo que el abogado explotaba en Florianópolis, Brasil.
Para los jueces, Duhau organizó con Yazalde y Mansilla la captura de su marido, de quien estaba separada, pero algo salió mal y Vázquez terminó asesinado. Los tres policías condenados prestaban servicio al momento del hecho en comisarías de la Jefatura Distrital Esteban Echeverría, pero fueron exonerados de la fuerza cuando quedaron presos por este caso.
La huella digital de uno de esos policías en un placard de la casa de Vázquez, cuando ninguno de los tres participaba de la investigación por su desaparición, fue la pista que orientó la investigación del fiscal de instrucción César Lucero a los cinco autores condenados.




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