Critican maltrato a la prensa en la cumbre

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Dos ligas de periodistas -la Fopea que anima el periodista Daniel Santoro y asume la representación de más de 100 profesionales del país y la Asociación de Corresponsales Extranjeros- salieron ayer a criticar de manera inusual al gobierno por el maltrato a la prensa en la cumbre presidencial de Mar del Plata.

Ese maltrato consistió en aislar a los periodistas de los protagonistas del encuentro y en limitar el acceso a los debates en el salón Versailles del hotel Hermitage.La excepción fue a un grupo de artistas cómicos que hacen parodias periodísticas complacientes con el poder, que sí pudieron ingresar en los lugares de sesión.

«Si bien la organización de la cumbre instaló uno de los mejores centros de prensa que jamás se hayan visto en este tipo de encuentros
-dice un comunicado conjunto-, el mismo estaba aislado completamente de los líderes y de la información. Las transmisiones de la televisión estatal en algunas ocasiones llegaron sin audio o con audio selectivo.»

La crítica alcanza también a los responsables de la seguridad porque, dice, impidieron que se cumpliesen entrevistas pautadas con anterioridad. Tampoco hubo -se quejan- portavoces que informaran del desarrollo de las discusiones.

Es cierto que la tarea profesional vio en Mar del Plata aumentadas las dificultades de acceso a los funcionarios, algo que ya es habitual con el actual gobierno pero que tampoco ha impedido que los medios transmitan lo que en realidad ocurrió en la cumbre.
No se han conocido pasados los días hechos que se hubieran ocultado a la prensa, aunque hubiera sido más democrático que se dejase actuar a la prensa con más libertad de circulación.

• Impedimentos

Este diario tuvo enviados a la Cumbre del Milenio en octubre en Nueva York, que se ha considerado la reunión de mandatarios del mundo más grande de la historia. Aun en esa reunión y considerando de que Estados Unidos es un país que libra una guerra, el periodismo no tuvo tantas trabas como en Mar del Plata.

En esta oportunidad hubo impedimentos desconocidos y la conducta de los presidentes los puso más en evidencia
. Por ejemplo, cuando se entrevistaron Néstor Kirchner y George W. Bush hubo una conferencia ante la prensa sin preguntas. Kirchner se negó a dar información alguna a la prensa.

Bush, en cambio, se digirió a un salón en el cual dio un «briefing» al «pool» de periodistas que viajan con él. Los responsables de la prensa del mandatario de los Estados Unidos recogieron esa información y la subieron a la página Web de la Casa Blanca. Ese material estuvo disponible en pocos minutos y sirvió de fuente a cronistas de todo el mundo ante el hermetismo criollo.

El responsable de la sala de prensa en Mar del Plata era el vocero de la Cancillería
Oscar Feito (a quien se anuncia como futuro vocero de un ente oficial ligado al cine y da clases de vocería), quien reporta al vocero presidencial Miguel Núñez, y fueron el blanco durante la cumbre de críticas de enviados especiales de medios extranjeros. La corresponsal de CNN en español, Carolina Cayazo, se quejó en sus emisiones de que la mantenían aislada de los funcionarios. Lo mismo dijo en forma privada el columnista de «The Miami Herald» Andrés Oppenheimer, y de manera pública el enviado de «Folha de Sao Paulo», Clovis Rossi. En una nota que dio a la página de Internet de «Clarín» se quejó: «Esta cumbre la vemos por televisión. No tenemos acceso a los presidentes, lo que impide o dificulta que les pidamos rendición de cuentas por lo que están discutiendo, firmando, proponiendo, salvo en los casos en que ellos mismos se dispongan a dar conferencias de prensa».

El comunicado de las dos ligas de periodistas remata con una crítica a Hugo Chávez cuando dice: «La conferencia de prensa del presidente de Venezuela comenzó con dos horas de retraso, fue un largo monólogo en el que la respuesta a la primera pregunta se prolongó por casi una hora y media y los guardias impidieron retirarse a algunos colegas por razones de seguridad». No menciona una de las discriminaciones más odiosas en Mar del Plata que fue la autorización que se les dio a los movileros del programa humorístico-«CQC» que emite el «Canal 13» del monopolio «Clarín». Mientras centenares de periodistas no tenían acceso a los salones de deliberaciones del hotel Hermitage o a los del Casino donde se hizo la cena principal, los movileros de esa rutina que suele ser complaciente con el gobierno tenían libre circulación para registrar sus sketchs.

El comunicado no se expide sobre la odiosa versión que circuló entre periodistas en Mar del Plata -quizás por no haberse podido confirmar o a falta del arrepentido de turno-: que pudo haber ofertas de periodistas para ingresar en el Hermitage a cambio del pago de $ 2 mil.


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