Los trabajadores no médicos del Hospital Pediátrico Juan P. Garrahan resolvieron ayer por la tarde en una asamblea no realizar paros esta semana y llevar adelante una marcha el jueves al Ministerio de Trabajo, donde concurrirán con «delegados paritarios» para abrir un canal de diálogo con ese ministerio.
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Una salida necesaria para los activistas, que no logran ya retener para el paro a más de 79 empleados. Seguir con la huelga sería revelar ese desgaste. En una conferencia de prensa que brindaron en la tarde de ayer, los integrantes de la comisión-Garrahan, con su líder de extracción trotskista, Gustavo Lerer, como interlocutor, refirmaron un plan de acción para esta semana que incluye un menú con pedidos de negociaciones paritarias y « jornadas» de trabajo comunitario.
Estos gestos político-gremiales se interpretan a esta altura como un guiño a las autoridades del gobierno, que se niegan a negociar en medio de una huelga, en una posición de debilidad, dado el bajo acatamiento obtenido por los acólitos del líder trotskista.
En tanto, en el seno del Consejode Administración del hospital comenzaron a analizar en detalle el desempeño y el grado de responsabilidad del personal no médico, luego del fallo de la Sala VIII de la Cámara Nacional del Trabajo, que autorizó a los directivos del hospital a iniciar sumarios y eventualmente aplicar sanciones disciplinarias, mensurando el cumplimiento de las guardias mínimas que debía cumplir cada empleado durante el desarrollo de la huelga, que duró 31 días.
• Sumarios
Sobre los procedimientos administrativos iniciados ayer, el presidente del Consejo, Alberto Goldberg, precisó: «Han dado comienzo los procedimientos, aun antes de la intimación por escrito que hicimos a los empleados y algunos casos ya están en condiciones de convertirse en sumarios. Está actuando nuestro departamento jurídico y nos moveremos como lo hicimos siempre dentro del marco de la legalidad». Luego agregó: «Los sumarios no se realizan por haber hecho una huelga, sino por faltas graves cometidas en el ejercicio de las tareas, en el transcurso de la medida de fuerza. Cada empleado que enfrente un sumario podrá hacer el descargo que corresponda, como lo marca la Constitución».
Sobre la propuesta salarial agregó que «fue superadora de lo pedido en su momento por ATE Capital, porque decidimos darles a todos 20% de aumento, reconocer como remunerativos $ 250 y mantener los aumentos por títulos que ya se cobraban».
Luego cerró: «Nosotros nunca nos hemos levantado de la mesa de negociación. La comisión nunca debió abandonar el diálogo; creo que fue un error y ahora recapacitan muy tarde, lo lamento por los chicos que no recibieron atención médica, aunque yo siempre mantuve y mantengo una posición optimista porque seguimos estando dispuestos al diálogo. Este conflicto siempre me pareció hasta insólito, por el modo en el que se dio», dijo.
Las negociaciones entre los huelguistas del Garrahan y las autoridades del gobierno y del hospital están estancadas desde el 2 de agosto, cuando los afiliados a ATE decidieron no aceptar el 20% de aumento que ofrecieron las autoridades, en el marco de una propuesta integral para todos los empleados del Estado. Los huelguistas del Garrahan reclaman un salario mínimo de $ 1.800, $ 600 de adelanto, 2% por año de antigüedad y una jornada laboral de seis horas. En el Hospital Garrahan trabajan casi 2.500 personas; 400 de ellas se encuentran afiliadas a ATE. Del total, 400 son médicos y 800 enfermeros. Los huelguistas realizaron 11 paros en una huelga que paralizó parte del hospital durante 31 días. El 80% de los afiliados son enfermeros altamente especializados y difíciles de reemplazar por capacidad y conocimientos. Se registran ya 180 operaciones no realizadas y 4.600 consultas menos que en agosto de 2004.
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