Investigan estafa de abogados en Esquel para apropiarse de bienes

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Bajo el ropaje de litigios laborales, Venancio, presidente del Colegio de Abogados local, logró remate de activos (de otra empresa) a precios irrisorios, con el aval de una jueza. Se sospecha de un modus operandi.  La Justicia de Chubut está tras los pasos de dos letrados que iniciaban demandas laborales.

Una demanda laboral se convirtió en la excusa perfecta para que un grupo de abogados -con la anuencia de la Justicia de Chubut- emprenda un raid de decomisos y secuestros de bienes y maquinaria que motivó ya una denuncia penal por estafa procesal. Lo insólito de la maniobra, que tramita en un expediente a cargo Juzgado Civil, Comercial y Laboral de la Circunscripción Judicial del Noroeste del Chubut, con asiento en Esquel, es que ordenaron que se subasten -a precios irrisorios- elementos que pertenecen a otra empresa, que no tiene que ver con la demanda hecha por un grupo de trabajadores, pero concentradas en un mismo estudio de abogados, que ya logró millonarios beneficios. Un dato abre más interrogantes: todas las firmas involucradas pertenecen al Grupo Indalo en el sur, pero se encuentran inhibidas desde 2016, a raíz de la causa Oil Combustibles. Con lo cual, la Justicia chubutense estaría desapoderando de activos a espaldas de la Justicia federal con asiento en Capital Federal, a quien deberían pedirle autorización para avanzar. Pero esa es una de las múltiples irregularidades que arrastra el proceso.

El eje de la cuestión son tres demandas con origen laboral a raíz del parate en el que quedó la empresa Establecimiento Santa Elena SA, en 2017, dentro del cisma que atravesó Indalo con la quiebra de Oil y todo el proceso judicial que hoy está observado por irregular y tiene, entre otros imputados con llamado a indagatoria pendiente, al extitular de la AFIP Alberto Abad. En Chubut, el encargado de llevar adelante las maniobras fue José María Venancio, presidente del Colegio de Abogados de Esquel, junto a su socio en el estudio Azparren-Vernengo, Carlos Juan Azparren. Todas las causas recayeron ante la jueza Alicia Catalina Arbilla, quien adoptó las decisiones que motivaron una contradenuncia penal.

En la causa denominada “Errasti”, el monto de la sentencia laboral fue de poco más de $14 mil, pero para poder cobrar se secuestró un generador Caterpillar que utilizaba la empresa dentro de un contrato de locación. El bien se terminó subastando en $97 mil, cuando su valor de mercado ronda los 120 mil dólares, unas 200 veces más que el valor obtenido. Pero ese generador correspondía a otra empresa, Ganadera Santa Elena SRL, algo que no fue constatado porque, en el apuro para realizar la venta, no se solicitó la titularidad registral. Con Venancio apuntado, la denuncia penal investiga la estafa bajo el expediente N° 50322, a cargo de la Fiscal María Bottini, Oficina Fiscal Esquel, quien podría imputar en los próximos días al abogado. Las declaraciones testimoniales que solicitó la fiscal revelaron otras irregularidades.

El martillero que hizo la subasta declaró que cuando lo convocaron a ver el generador que iba a rematar, este estaba situado en un predio perteneciente a Elías Silvano Simeoni. Fue justamente quien días después terminó como el “comprador” en la subasta, a un precio 200 veces menor. Simeoni es a la vez el “testigo” que ha presentado Venancio de manera constante en otras demandas laborales contra Santa Elena. Solamente el costo de haber trasladado un generador que no pertenecía a la empresa demandada fue de $35 mil, casi el doble que la sentencia laboral que se pretendía cobrar.

Pero a todo esto, y ante la Justicia, la jueza de paz de Gobernador Costa, Nabila Urra Camarda, declaró que todos los secuestros de los bienes fueron organizados y manejados por Venancio, sin controles externos, pero sobre todo que tuvieran relación con los montos de las demandas, algo que, reconoció, no se debería haber hecho, aunque lo consintió.

En otra causa “González”, el demandante cambió de empleo y se mudó, pero inició demanda dos meses después a través de Cartas Documento que debían haberse enviado antes. Nuevamente, se seucuestraron bienes por montos exorbitantes respecto a una potencial sentencia y también pertenecientes a Ganadera Santa Elena, otra firma de Indalo y sin aviso a la Justicia federal de Comodoro Py. En esa causa, los abogados lograron frenar otra estafa procesal en ciernes. Pese a todo lo que ya se encuentra en expedientes paralelos, la jueza Arbilla sigue dilatando una devolución de los bienes, algo que podría también apuntar a una irregularidad procesal.

Venancio y Azparren se presentaron en un tercer expediente, donde solicitaron otros embargos con el mismo modus operandi respecto de lo que quedaba en poder de Establecimiento Sana Elena con el objetivo de que sea vendido. Habían propuesto a la Justicia desmantelar estructuras edilicias de la empresa, algo nunca visto para una demanda laboral y que, ante el escándalo, impidió que ese embargo fuese consumado.

La propia Justicia chubutense está ahora detrás de estas maniobras e investigando si el grupo de abogados opera para su propio beneficio y con connivencia judicial.

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