Centros de esquí complicados: temen perder la temporada

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En la Patagonia, están trabajando con la intención de funcionar pero el contexto y la situación sanitaria ponen en duda las aperturas.

El coronavirus cambió todos los planes. Incluso, los de los centros de esquí de Argentina. El primero en bajarse de la temporada fue Las Leñas, el popular centro ubicado en Malargüe, Mendoza, que el miércoles anunció que no abrirá este año. En tanto, ayer La Hoya, en Esquel, Chubut, aseguró que no están dadas las condiciones para la apertura debido a la pandemia.

Ahora bien, ¿Qué pasará en el resto de las montañas? “La única certeza, es la incertidumbre. Si bien estamos trabajando con la intención de poder abrir, la realidad es que no sabemos si va a haber temporada este año”, sentenció Pablo Torres García, presidente de la Cámara Argentina de Esquí y Montaña (CAEM). “La decisión no depende de nosotros, sino de lo que pase a nivel salud y determinen los gobiernos provinciales y nacional. Más allá de eso, no sabemos cuándo van a estar habilitadas las rutas y no se pueden comercializar pasajes de micro ni aviones para antes del 1 de septiembre lo cual también dificultará la actividad”, agregó.

De todas maneras, ya hay un protocolo sanitario redactado, en caso de que más adelante puedan abrir los centros, aunque solo sea para el turismo local. Entre algunos de los puntos se destaca que todos los empleados deberán utilizar tapabocas, gafas y guantes y se les tomará la fiebre. Además, en las telesillas dobles o cuádruples se deberá subir al 50% de su capacidad y en las telecabinas cerradas, solo será posible el acceso en forma individual o grupo familiar. Si bien hay una larga serie de medidas que acompañan este protocolo, el énfasis está especialmente puesto en la desinfección.

“Por el momento seguimos trabajando en mantenimiento para que, si las condiciones lo permiten, se pueda abrir. La idea es que puedan venir de destinos donde no tengan casos llegado el momento, pero esto cambia minuto a minuto”, aseguró Gastón Burlón, secretario de Turismo de Bariloche.

Durante la temporada, los 18 centros invernales del país emplean alrededor de 5.000 personas de forma directa y 65.000 de manera indirecta (hoteles, restaurantes, etc), por lo cual no abrir significa un golpe enorme para el sector. Por esa razón, es probable que muchas de las montañas necesiten ayuda oficial para pagar salarios del personal.

Unos 900.000 turistas visitan estos destinos de nieve cada temporada y generan un impacto económico estimado en 30.000 mil millones de pesos, entre traslados, alojamiento, comidas y actividades en los centros de nieve, como el alquiler de equipos, clases, entre otros.

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