En una carta abierta firmada por su presidente, Carlos Peralta, la Organización Mundial por la Paz (OMPP – WOFP) formuló un enérgico llamado a la conciencia de los líderes del mundo ante el riesgo creciente de una escalada bélica de consecuencias irreversibles.
Fuerte reclamo por la paz en una carta abierta a la dirigencia mundial
La OMPP recordó asimismo que judíos, cristianos y musulmanes reconocen como patriarca común a Abraham, lo que refuerza la idea de un origen espiritual compartido más allá de las diferencias religiosas.
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La tensión en Medio Oriente recrudeció tras el ataque de EEUU e Israel a Irán.
“El mundo se globaliza en todos sus aspectos —económicos, tecnológicos, culturales— y también se globalizan los conflictos. Una guerra entre dos o más naciones ya no es un hecho aislado: puede arrastrar a regiones enteras y afectar a la humanidad toda”, expresa el documento.
La entidad advirtió especialmente sobre la existencia de arsenales nucleares capaces de alcanzar en minutos los puntos más lejanos del planeta, recordando que al final de la Segunda Guerra Mundial las bombas atómicas lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki marcaron el inicio de la era de destrucción masiva, cuyas secuelas aún persisten. En ese sentido, la organización reafirmó su histórica posición de un “No a las armas nucleares” y a todo instrumento de exterminio indiscriminado.
El texto subraya que la población mundial vive con temor ante la posibilidad de un error político o militar que desate una catástrofe imposible de revertir. “La historia juzga a los hombres y a las naciones. Si la humanidad sigue en pie, recordará quiénes eligieron el camino del diálogo y quiénes optaron por la confrontación”, sostiene.
En relación con las tensiones actuales entre Israel y Irán, la carta evoca un antecedente histórico de cooperación: la figura de Ciro II el Grande, el rey persa que permitió al pueblo judío regresar a Jerusalén y reconstruir su Templo, gesto registrado en las Escrituras y considerado un símbolo de reconciliación entre pueblos.
La OMPP recordó asimismo que judíos, cristianos y musulmanes reconocen como patriarca común a Abraham, lo que refuerza la idea de un origen espiritual compartido más allá de las diferencias religiosas.
Finalmente, la carta concluye con un pedido urgente de Alto al Fuego inmediato y apertura de un diálogo sincero y pacífico, señalando que la paz no es una utopía ingenua sino la única garantía de supervivencia y dignidad para la humanidad. “Paz, señores Gobernantes, es el camino correcto.”





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