27 de marzo 2015 - 18:39
Germanwings: ¿La culpa es sólo del copiloto?
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Cada vez que el copiloto fue a realizar los exámenes psicofísicos y de simulador, ¿mantuvo una actitud prolija y certera que no demostró nada llamativo?
El fatídico día del vuelo, ¿el comandante del avión y sus compañeros de tripulación no notaron nada raro en él?
Trascendieron intimidades de Lubitz, una de ellas era que había roto una relación duradera con su novia - primera pérdida - y su psiquiatra por estos días le había indicado que dejara de volar, - segunda pérdida importante. Según cuentan amigos y familiares, a Andreas lo que más le gustaba era volar. Con la orden del médico devendría un nuevo fracaso que no estuvo dispuesto a soportar.
Los protocolos de acceso al cockpit y la seguridad inviolable de cabina tras el 11-S, ¿no sumaron otro factor que le dio al copiloto la posibilidad de aislarse? ¿Y si se implementara en todas las aerolíneas, cuando uno de los pilotos debe abandonar momentáneamente la cabina, que el otro permanezca en compañía de un auxiliar?
Vuelvo a insistir en que bajo ningún aspecto se pretende desde esta nota quitar responsabilidad al copiloto. Sólo sostengo, apoyado en la experiencia de los libros, que no se puede hablar de una única causa.
Quisiera dar un ejemplo: En el accidente de Lapa en aeroparque el piloto desoyó la alarma que le indicaba que su avión tal como estaba configurado no iba a volar. No le hizo caso e intentó el despegue. La alarma tenía razón y se estrelló irremediablemente. ¿Quién puede quitarle semejante irresponsabilidad? Nadie. Pero además, ¿no tuvieron culpa las tantas otras falsas alarmas que se presentaron en otras aeronaves de la empresa por falta de mantenimiento y degeneraron la conducta operativa? ¿No incidieron también las concesiones que se hicieron cuando ese piloto enfrentó las pruebas en el simulador?
El caso de Lapa, es un fiel reflejo de cómo un accidente no se produce por una sola razón.
En la aeronáutica moderna desapareció la terminología de "Error Humano" al hablar de un accidente, precisamente porque esa característica es inseparable de las personas. Todos cometemos errores y alguien tiene que volar el avión. Se trata pues de minimizar al máximo los márgenes de equivocación, realizar la mayor prevención posible, exacerbar la seguridad, etc.
El accidente de Germanwings no es el primero en estas características en que un piloto decide derribar su propia aeronave, ha habido otros de menor repercusión. Esta tragedia ocurrió en el corazón de Europa, con un avión construido por Francia, Alemania, España y Gran Bretaña. La empresa es una filial de una de las aerolíneas más prestigiosas del mundo y con su casa matriz en Alemania. Por eso el mundo no sale de su asombro, si había un lugar donde no debía ocurrir era en Europa.
Sin embargo hoy lamentamos ciento cincuenta víctimas fatales. Si sólo reducimos la culpa al copiloto, seremos responsables de otras tragedias. La aeronáutica debe actuar con profundidad. Es muy necesario.




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