5 de julio 2007 - 00:00

La Legislatura de Río Negro aprobó una polémica ley que instaura la "muerte digna"

La provincia de Río Negro se transformó hoy en el primer distrito de la Argentina en dar un paso casi concluyente hacia la aprobación de una ley de "muerte digna", que otorga a los enfermos terminales la posibilidad de emitir una "declaración de voluntad anticipada" y rechazar los tratamientos médicos que prolonguen su agonía.

La ley, que es fuertemente resistida por la Iglesia, fue aprobada en "primera vuelta" por la Legislatura local, que es unicameral y deberá revisar la normativa en 15 días, antes desde darle una sanción ya definitiva.

Esta norma, "pionera" en la legislación argentina sobre los "derechos personalísimos", implica que los pacientes podrán solicitar una "muerte digna" ante escribano público, y los médicos y familiares deberán respetar su voluntad.

La llamada ley de "muerte digna" fue aprobada por amplia mayoría, sólo con el voto negativo de tres legisladores que objetaron la norma argumentando el derecho fundamental de la vida y el rol del Estado de garantizarlo.

La autora del proyecto, la legisladora radical Marta Milesi, indicó a la agencia Noticias Argentinas, que "es un día importante para la población de Río Negro y de la Argentina porque logramos poner en debate temas de agenda que son relevantes y deben ser tratados como tal en la agenda política porque a la sociedad le interesan".

La ley, que deberá ser ratificada por la misma Cámara en "segunda vuelta", permite a los pacientes con enfermedades terminales rechazar tratamientos médicos que prolonguen su agonía y profundicen su padecimiento, mediante una exposición ante escribano público.

La legisladora defendió su proyecto argumentando que "la prolongación de la vida puede acarrear no sólo un beneficio, sino también un padecimiento extenso y una muerte lenta y angustiosa".

Por este motivo, agregó Milesi, "hay un deseo de muchos pacientes de controlar el cómo y cuándo morir para resguardar su dignidad también al término de la vida".

La normativa contempla la creación de un registro de voluntarios para que los profesionales médicos de Río Negro que no quieran aceptar el rechazo de los pacientes a tratamientos que prolonguen su vida, tengan posibilidad de una objeción de conciencia.

La aplicación de esta ley será regulada por el Ministerio de Salud de la Provincia, quien deberá garantizar que existan profesionales "para que la ley pueda ser utilizada como una herramienta", debido a que "no se trata de cuestiones obligatorias sino que viene a cubrir un vacío legal".

Milesi, que impulsó además la ley de la "píldora del día después" y el proyecto del aborto no punible, aseguró que en el "tema de los derechos personalísimos y conductas autorreferentes no es fácil lograr amplitud de consensos porque ha habido mucho ocultismo en la Argentina, porque nos hemos formado en modelos hegemónicos y paternalistas".

El proyecto se analiza en Río Negro desde 2005 mediante foros de discusión, donde participaron la Escuela de Medicina de la provincia, facultades de Derecho y la comisión de Bioética del país.

Referentes de la Iglesia expresaron en reiteradas oportunidades su rechazo al proyecto y se negaron a participar de los foros de discusión que planteaban a la "muerte digna" como una medida necesaria.

En este sentido, la autora de la ley, señaló que "el Papa Juan Pablo II nos dio una lección porque decidió morir en su habitación del Vaticano, acompañado por sus fieles, después de haberlo expuesto a cruentos tratamientos y no con la encarnización terapéutica rodeado de tubos en una terapia intensiva, con una prolongación artificial de la vida".

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