¿Cómo sería vivir durante más de un año en Marte, sin contacto directo con el exterior, con recursos limitados y comunicaciones que pueden demorar varios minutos en llegar a la Tierra? La NASA acaba de completar un experimento que buscó responder algunas de esas preguntas, después de que cuatro voluntarios permanecieran 378 días aislados en una instalación que recrea las condiciones de una futura misión tripulada al planeta rojo.
La NASA los encerró durante 378 días para simular una misión a Marte: qué descubrió
Cuatro voluntarios permanecieron más de un año encerrados en un hábitat que recrea las condiciones de una misión al planeta rojo. El experimento buscó evaluar cómo afectan el aislamiento, la escasez de recursos y las dificultades de comunicación a los astronautas que podrían viajar a Marte durante las próximas décadas.
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Ross Elder, Matthew Montgomery, Ellen Ellis y James Spicer completaron 378 días de aislamiento en un hábitat que simula las condiciones de una futura misión humana a Marte.
La experiencia concluyó el sábado 31 de octubre, cuando los integrantes de la segunda misión del programa CHAPEA (Crew Health and Performance Exploration Analog) abandonaron el hábitat instalado en el Centro Espacial Johnson, en Houston, Estados Unidos. Habían ingresado el 19 de octubre de 2025 y, desde entonces, desarrollaron una rutina diseñada para estudiar las dificultades físicas, psicológicas y operativas que podrían enfrentar los primeros seres humanos que viajen a Marte.
"Ha sido un año infernal: astronautas análogos viviendo en cautiverio por nuestra propia voluntad", reconoció Ellen Ellis, oficial médica de la misión, después de salir de las instalaciones junto con sus tres compañeros.
Aunque ninguno de los participantes abandonó la Tierra, la simulación permitió recrear condiciones de aislamiento prolongado, restricciones en el abastecimiento y retrasos en las comunicaciones. Se trata de desafíos que la NASA deberá resolver antes de enviar astronautas a un planeta ubicado a millones de kilómetros, donde una emergencia no podría atenderse con la misma rapidez que en la Estación Espacial Internacional.
Cómo fue vivir 378 días en un Marte construido por la NASA
El escenario del experimento fue Mars Dune Alpha, un hábitat de aproximadamente 158 metros cuadrados construido mediante tecnología de impresión 3D dentro del Centro Espacial Johnson.
En ese espacio convivieron cuatro personas durante más de un año: Ross Elder, comandante de la misión; Ellen Ellis, responsable médica; Matthew Montgomery, oficial científico; y James Spicer, ingeniero de vuelo.
La instalación fue diseñada para reproducir algunas de las condiciones que podría enfrentar una tripulación durante una misión de larga duración. Los participantes debieron administrar los recursos disponibles, realizar tareas de mantenimiento, desarrollar investigaciones y cumplir una rutina de trabajo y ejercicio físico.
Entre las actividades se incluyeron el cultivo de alimentos, operaciones con sistemas robóticos y caminatas espaciales simuladas sobre una superficie que recrea el terreno marciano.
La producción de alimentos constituyó uno de los aspectos centrales del experimento. La tripulación utilizó sistemas de cultivo hidropónico para estudiar cómo podría complementarse el abastecimiento de los astronautas durante una permanencia prolongada fuera de la Tierra.
Pero el desafío no estaba solamente en reproducir las tareas que deberían realizar los futuros exploradores. También era necesario conocer cómo responderían cuatro personas a la convivencia permanente en un espacio reducido, sin la posibilidad de salir libremente o mantener una comunicación inmediata con familiares y equipos de apoyo.
En una misión real a Marte, las dificultades serían todavía mayores. A diferencia de los astronautas que trabajan en órbita terrestre, una tripulación marciana debería afrontar tiempos de traslado prolongados y una capacidad muy limitada de recibir asistencia desde la Tierra.
El problema de comunicarse con la Tierra desde Marte
Uno de los aspectos más importantes del experimento fue la simulación de las comunicaciones interplanetarias.
La distancia entre la Tierra y Marte cambia constantemente debido al movimiento de ambos planetas alrededor del Sol. Por ese motivo, los mensajes enviados entre uno y otro pueden demorar varios minutos en llegar a destino.
Durante CHAPEA, la NASA recreó retrasos de hasta 22 minutos en las comunicaciones, una situación que obligó a los participantes a modificar la manera de organizar sus tareas y resolver problemas.
En la práctica, una consulta enviada desde Marte a un centro de control terrestre podría necesitar hasta 44 minutos para recibir una respuesta, considerando la demora de ida y vuelta.
Esto supone un cambio importante respecto de las operaciones espaciales actuales, donde los astronautas en órbita terrestre pueden comunicarse prácticamente en tiempo real con los equipos de apoyo.
Vanessa Wyche, directora del Centro Espacial Johnson, destacó que la tripulación consiguió desenvolverse bajo esas condiciones y mantener el funcionamiento de su instalación durante todo el experimento.
"Estos retrasos requieren paciencia, una planificación cuidadosa y una mayor independencia, cualidades que serán esenciales para los futuros astronautas que viajen a millones de kilómetros de casa", explicó.
La capacidad para tomar decisiones sin esperar instrucciones inmediatas será uno de los requisitos fundamentales de las futuras misiones.
Por eso, además de evaluar tecnologías y procedimientos, la NASA busca determinar cómo preparar a los astronautas para actuar de manera autónoma cuando enfrenten inconvenientes técnicos, necesidades médicas o situaciones imprevistas.
Qué busca descubrir la NASA con estos experimentos
El programa CHAPEA tiene como objetivo investigar cómo las personas se adaptan a las exigencias de las misiones espaciales de larga duración.
Los especialistas estudian variables relacionadas con la salud, el rendimiento físico, la convivencia y la capacidad para mantener la productividad durante períodos prolongados de aislamiento.
También analizan la utilización de recursos limitados y el funcionamiento de los procedimientos operativos que podrían aplicarse en futuras instalaciones fuera de la Tierra.
La investigación no se limita a conocer si una tripulación puede permanecer encerrada durante más de un año. El desafío consiste en determinar qué condiciones permitirían que los astronautas se mantengan saludables, productivos y conectados con sus objetivos científicos, incluso después de muchos meses de convivencia en un ambiente restringido.
Para ello, los cuatro participantes deberán completar ahora dos semanas de evaluaciones médicas, pruebas de rendimiento y reuniones con los investigadores de la NASA.
La información recopilada durante los 378 días será analizada junto con los resultados de experiencias anteriores.
De hecho, esta fue la segunda misión del programa CHAPEA. La primera se desarrolló entre 2023 y 2024, también con cuatro voluntarios que permanecieron aislados durante 378 días.
La repetición de los experimentos permite comparar los resultados de distintas tripulaciones e identificar qué dificultades se presentan de manera recurrente.
Sin embargo, todavía no se conocen las conclusiones definitivas del segundo ensayo, que requerirán el análisis de los datos recolectados durante la misión y de las evaluaciones posteriores.
Cuándo podría llegar el primer ser humano a Marte
La finalización del experimento representa un nuevo avance dentro de los preparativos de la NASA para realizar misiones humanas más allá de la órbita terrestre.
La agencia espacial estadounidense mantiene la aspiración de enviar astronautas a Marte durante la década de 2030, aunque todavía no existe una fecha definitiva para concretar ese objetivo.
Antes, el programa Artemis busca recuperar la capacidad de realizar misiones tripuladas a la superficie de la Luna, algo que Estados Unidos no consigue desde 1972.
La estrategia contempla utilizar la exploración lunar para desarrollar y probar tecnologías, procedimientos y capacidades que posteriormente podrían resultar fundamentales para viajar a Marte.
Entre los principales desafíos aparecen la protección de los astronautas frente a la radiación, el abastecimiento de alimentos y agua, la autonomía de los sistemas de soporte vital y la capacidad para resolver emergencias médicas sin asistencia inmediata desde la Tierra.
Las investigaciones sobre aislamiento y comportamiento humano constituyen otra pieza de ese proceso.
"Para Marte, los riesgos son grandes", reconoció Ross Elder, comandante de CHAPEA, después de abandonar el hábitat. Sin embargo, se mostró convencido de que el desarrollo científico y tecnológico permitirá superar esos obstáculos.
"Mediante la búsqueda de conocimiento, una visión y un liderazgo sólidos, creatividad, fortaleza, trabajo arduo y una base increíble, el objetivo de llevar humanos a Marte no solo es alcanzable, sino inevitable", afirmó.
Por ahora, el experimento dejó una demostración concreta: cuatro personas pudieron convivir durante más de un año en condiciones diseñadas para reproducir parte de las exigencias de una misión marciana.
El verdadero desafío será trasladar lo aprendido a una expedición real, donde los astronautas deberán afrontar no solamente el aislamiento, sino también los riesgos del viaje espacial y las condiciones extremas de otro planeta.
La NASA todavía tiene un largo camino por recorrer antes de enviar seres humanos a Marte. Pero los 378 días de CHAPEA permitieron estudiar cómo podrían vivir y trabajar allí los primeros exploradores, una pregunta tan importante como la tecnología necesaria para llevarlos.



