5 de septiembre 2006 - 00:00

La Plaza de Mayo será la "Plaza de las protestas"

La Plaza de Mayo será la Plaza de las protestas
Ni Torcuato de Alvear, ni Domingo Faustino Sarmiento o Nicolás Avellaneda, entre otros que cruzaron duras frases cuando apenas se quería cambiar el diseño de la Pirámide de Mayo, habrán imaginado que un siglo y pico después el debate se reeditaría. Cuántos arquitectos, funcionarios e intendentes querrán estar hoy en aquella curiosa historia, que finalizó con el cambio y hasta el corrimiento de la Pirámide.

Mucho menos habrán pensado aquellos políticos que pretendían dejar un homenaje a los héroes de Mayo que soplarían otras ideas en la actualidad para inspirar un cambio en el principal espacio público de la Argentina, ¿tratando quizá de convertirla en un protestómetro? ¿Una suerte de sambódromo de piqueteros? ¿Una explanada para que se otorguen días y horarios -como ponen en otras ciudades del mundo- para protestas «temáticas»?

Lo cierto es que a los ojos de Jorge Telerman resulta inapropiado el diseño actual para que la Plaza cumpla su función de centro cívico de manifestaciones. Al menos así reza el borrador de las bases del concurso de anteproyectos al que convocará quizá esta semana o a más tardar la próxima. Creen en el Gobierno porteño que la actual Plaza de Mayo estaría diseñada como un jardín y que no cumple con las necesidades a que aluden.

  • Dos ideas

  • En las bases del concurso, del que sólo podrán participar arquitectos, hay dos ideas centrales. Una es, precisamente, «que la Plaza no tiene un diseño apropiado a las funciones, como centro cívico, de protestas, fiestas, generalmente de carácter multitudinario», según explicó a este diario el subsecretario de Planeamiento porteño, Mario Sabugo. «Más bien está hecha a la manera de un jardín y se busca darle las condiciones físicas que permitan disponer mejor esta actividad», agregó el funcionario. Lo demás será parte de la creatividad de los arquitectos, ya que se trata de obtener anteproyectos antes de definir.

    El otro de los puntos es «una reformulación entre la faceta peatonal y vehicular». Es decir, el proyecto que ya anunció Telerman que busca la peatonalización de las calles que circundan a la Plaza. «¿Acaso no está siempre cortado al tránsito por manifestaciones», responde el jefe porteño cuando se lo requiere sobre ese punto, el paso de autos y colectivos.

    De acuerdo con las bases del concurso, «puede unificarse todo el piso, pero también está la opción de que haya un tránsito más restringido».

    Por otra parte, se tendrá en cuenta que el área es de protección histórica. En 1942, la Comisión Nacional de Museos y Monumentos y Lugares Históricos promovió un decreto por el cual la Pirámide de Mayo fue declarada Monumento Histórico.

    Por eso, un representante de la comisión formará parte del jurado junto con las asociaciones y federaciones de arquitectos.

    Según Sabugo, «los monumentos deben ser debidamente respetados, tanto como las palmeras».

    Torcuato de Alvear, que fue intendente entre 1883 y 1887, se animó a derrumbar en 5 días la vieja Recova que dividía a la actual Plaza de Mayo y unificó el predio en uno. Con el paso del tiempo hubo varias remodelaciones, alguna en la inspiración de Carlos Thays, que bocetó su canteros, por ejemplo (hoy su bisnieto reniega de que se hagan cambios en el predio).

    Lo cierto es que esa vidriera nacional de protestas, festejos y aclamaciones fue convirtiéndose en eso sin intención de arquitectos, intendentes o paisajistas, desde la Reconquista.   

  • «Biografía»

    Desde la Plaza del 45, la del 55, la del 83, entre tantas, los cacerolazos de 2001 hasta un campamento piquetero hace dos años, sin obviar las marchas de las Madres, cuyos simbólicos pañuelos se encuentran estampados en el piso de la Plaza (algo que considera el Gobierno porteño que deben contemplar los anteproyectos), suman a la «biografía» de la Plaza.

    Será quizá el sueño de guardar la foto que haga historia con una reinauguración. Como lo hizo Alvear, cuando los porteños eran 450 mil -hoy son 3 millones y se calcula que 10 millones transitan cada día por Buenos Aires, una ciudad que no logra ordenar su tránsito-.
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