14 de mayo 2004 - 00:00

Obvio: reactiva la Bonaerense un departamento de Inteligencia

León Arslanian
León Arslanian
Policía Bonaerense volverá, luego de siete años, a tener una Oficina de Inteligencia. Esa área, históricamente controlada por uniformados, se reinstaurará pero con un esquema distinto: estará bajo un mando político, puntualmente del ministro de Seguridad. Un absurdo prurito contra los organismos de ese tipo motivó la abolición -al menos formal-de la anterior oficina. Ayudaron a esa abolición críticos de ONG de izquierda, que explotaron la «leyenda negra» que se ha ganado ese tipo de organismos aquí y en todo el mundo.

Así lo anunció ayer, en La Plata, León Arslanian, diseñador primero y luego operador de la reforma que, a partir de 1997, con Eduardo Duhalde como gobernador, dispuso entre otras medidas la desintegración de la sospechada Dirección de Inteligencia policial.

Por eso, Arslanian determinó que esa área, que bautizó Comité de Unidad de Investigación del Crimen Organizado (UINCO), estará bajo el control del ministro de Seguridad y se abocará a los delitos denominados complejos: desde piratería del asfalto hasta secuestros extorsivos.

«Es para optimizar la inteligencia policial»,
argumentó Arslanian al referirse a la agencia que intenta encarnar una especie de FBI bonaerense y que emula en sus propósitos a la Agencia Federal de Investigaciones que Gustavo Béliz promueve a nivel nacional.

Implica, además, un reconocimiento tardío de que la supresión de la inteligencia criminal, en la primera edición de la reforma Arslanian, contribuyó a incrementar los niveles de inseguridad. Ayer, el gobernador Felipe Solá, hizo un reconocimiento similar.

• Novedoso

La creación de esa «unidad» de inteligencia fue uno de los datos novedosos presentados ayer por Arslanian -que cumplió su primer mes en el cargodurante el anuncio del Plan Trienal de Seguridad, que prevé reformas estructurales en la Policía Bonaerense.

Los datos salientes son los siguientes:

• Policía Comunal. Los municipios con menos de 70 mil habitantes quedarán a cargo «operativamente» de la Policía de Seguridad (las investigaciones seguirán centralizadas) que se denominará Policía Comunal. Los sueldos, insumos y equipamientos, así como también la capacitación de los efectivos, será cubierto por el gobierno provincial, pero el «mando operativo» quedará a cargo del intendente. Esa medida, que requiere la sanción de una ley en el Parlamento, alcanzaría a 95 distritos de los 134 que hay en la provincia.

• Sheriff. En paralelo a esa descentralización, y con el impulso a los foros de seguridad, el gobierno propone que para el año 2007 los comisarios jefes de cada uno de los municipios con Policía propia sean electos por «los vecinos». No se tratará, al menos en principio, de una elección con urna y candidatos, sino de la «selección» a través de los foros vecinales que en octubre de este año comenzarán a «opinar» -junto a los organismos de Derechos Humanos-sobre los ascensos de los oficiales de la Bonaerense.

• Control. Además de acortar los plazos para que se resuelva un sumario interno a un período no mayor de 120 días, Arslanian impulsa la reforma de Asuntos Internos para, en su lugar, crear un cuerpo de fiscalización de la actividad policial integrado esencialmente por civiles que investiguen, en caso de irregularidad, la actuación policial.

• Más efectivos. En los próximos tres años, el gobierno quiere incrementar 30% la cantidad de efectivos policiales que desarrollan tareas en la provincia. Actualmente, hay 46.500 efectivos y Arslanian anunció que desea incorporar otros 16.000, de los cuales 4.000 irán a la Policía del Conurbano, o Policía de Buenos Aires II.

• Comité. Para controlar la eficiencia de los jefes policiales, el ministro junto a sus subsecretarios integrará un Comité de Análisis del la Información sobre Crimen Organizado (CAICO), desde donde se auditará la «evolución» de la gestión de los comisarios.

• Escalafón único. Como se había adelantado, se envió la ley para reformar el régimen de personal de la fuerza suprimiendo la división entre oficiales y suboficiales, y con la reducción de 16 a 9 los rangos de la fuerza. La mutación será progresiva: mientras los nuevos reclutasingresarán directamente en el nuevo escalafón, los policías tendrán que rendir examen para ser incorporados a ese esquema.

• Sueldos. Con ese sistema se incorporará también una metodología para los ascensos que no se basará, como ocurre ahora, en la antigüedad. Se « premiarán» la eficiencia y la dedicación en función de los cuales un efectivo con buen desempeño podrá ser ascendido sin que tenga que cumplir una determinada cantidad de años con un rango. También en los sueldos se aplicará el mismo régimen: a más eficiencia, mejor salario.

• Retiros. Otra norma redactada por Arslanian, que deberá tratar el Parlamento, modifica el régimen de jubilaciones de la fuerza y fija que para pasar a retiro los uniformados tendrán que contar con 60 años de edad y 35 de servicio. Actualmente, lo hacen con 55 de edad y 30 de servicio.

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