20 de agosto 2009 - 16:04
Pericias psiquiátricas a acusada de descuartizar al abogado
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La cabeza y las manos estaban dentro de bolsas individuales en un changuito para hacer las compras ubicado en una de las habitaciones.
En todos los ambientes de la casa había cal y bolsas de consorcio negras sin uso tiradas en el piso. En una de ellas, aparecieron parte de las piernas y los pies.
Como todos los trozos del cadáver estaban fríos, los pesquisas revisaron la heladera y en el freezer encontraron los muslos trozados y pedazos de carne fileteados, y se cree que con ellos la presunta asesina alimentaba al perro de la víctima.
La autopsia determinó que había sido asesinado de un fuerte golpe que le fracturó el cráneo y de varias puñaladas en el torso y los genitales, y que post mortem fue descuartizado.
Los investigadores determinaron que Fariña era un "mujeriego" -encontraron múltiples videos caseros y fotografías sexuales de sus amantes- y todo apuntó desde el inicio a un crimen pasional y se investigó a sus cinco amantes.
Entre ellas, estaba Reyes Smidt, una docente tucumana con la que Fariña ya había tenido problemas un año anterior, ya que el marido de ella, un hombre de nacionalidad paraguaya, lo atacó con un machete y le cortó una falange de uno de sus dedos.
Una de las claves para resolver el caso estuvo en el celular de la víctima, ya que el asesino se lo llevó y efectuó con él algunas llamadas.
Una de ella estuvo dirigida a un ex novio de Reyes Smidt, en Tucumán, que se transformó en un testigo clave ya que reveló que la mujer lo llamó para confesarle que había asesinado al abogado y que necesitaba ayuda para deshacerse del cadáver.
Reyes Smidt fue detenida a tres días de iniciada la investigación y en su casa los investigadores encontraron el celular de Fariña, ropa ensangrentada y una prueba que la incriminó aún más: un par de ojotas cuyas huellas fueron encontradas en la cal que había rociada en el piso de la escena del crimen.
También encontraron un escrito de puño y letra con las preguntas que lo podría hacer la policía y sus respectivas respuestas, a modo de machete para ensayar ante un eventual interrogatorio policial.




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