8 de abril 2011 - 22:01

Perpetua para acusado de matar al decorador de Susana Giménez

Gustavo Lanzavecchia.
Gustavo Lanzavecchia.
Un hombre fue condenado a prisión perpetua por el crimen de Gustavo Lanzavecchia, el decorador de Susana Giménez asesinado en febrero de 2009 en su casa de la localidad de Lomas del Mirador, mientras que un cómplice recibió 10 años de cárcel, lo que causó duras críticas por parte de la familia.

La sentencia dictada por el Tribunal Oral Criminal 5 de La Matanza consideró a Roberto Leiva (29) responsable de "robo agravado por el uso de arma de fuego en concurso real con homicidio calificado criminis causae" y recibió la pena más grave.

Los jueces interpretaron que Leiva conocía al decorador desde antes, que éste planificó un robo a su casa con un grupo de cómplices y que para garantizarse la impunidad, decidió ahogarlo en la pileta.

Pero los jueces entendieron que su cómplice, Freddy Chena Paredes (20), sólo intervino en el robo y se le aplicaron 10 años de cárcel, una pena mucho menor a la perpetua solicitada por el fiscal Eduardo Campanella y los abogados de la familia de la víctima, Miguel Angel Pierri, y Marcelo Biondi.

En la lectura de la sentencia, los jueces Javier González, Gabriela Rizzuto y Matías Deane valoraron especialmente la declaración de Álvarez Auer, quien llegó a la casa del decorador en medio del robo y pese a resultar herido, logró salvar su vida.

Los magistrados destacaron que el policía pudo identificar a los dos delincuentes en rueda de presos y que su relato, sumado a los peritajes de rastros, manchas de sangre halladas en la casa, fotos y croquis efectuados en la investigación "confirman la mecánica del robo" tal cual la contó el efectivo.

El crimen del decorador fue descubierto la tarde del 27 de febrero de 2009, cuando Alvarez Auer avisó a la policía que en una casa de Charcas 3722, en Lomas del Mirador, había personas heridas, por lo que los efectivos fueron al lugar y encontraron el portón corredizo eléctrico cerrado desde el interior.

En ese momento, los policías escucharon una voz entrecortada de un hombre que les decía que estaba mal herido y que era el teniente Alvarez Auer, quien había llegado poco antes a la casa y había sido atacado por tres delincuentes.

Al comenzar a recorrer la casa, descubrieron que en el fondo de una piscina había otro hombre, que resultó ser Lanzavecchia, a quien sacaron, le dieron respiración boca a boca y le efectuaron tareas de reanimación.

La víctima arribó al centro de salud con muerte cerebral y falleció poco después, mientras que el policía fue atendido por dos heridas, una en el tórax y otra en un glúteo. Según la autopsia, el diseñador murió por "sumersión", estaba atado de pies y manos, y tenía signos de haber sido arrastrado.

Los ladrones robaron electrodomésticos, el auto de Lanzavecchia y dinero (ésto último según la familia), pero igual se ensañaron con el decorador y al haberlo tirado atado a la pileta, provocaron su muerte.

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