27 de mayo 2009 - 20:48

Polémico fallo por dos homicidios en un penal: reducen la condena por la "crisis carcelaria"

Un Tribunal de la ciudad de La Plata resolvió aplicar una pena más leve a un acusado por dos homicidios cometidos en 2003 y 2004 en dos unidades penitenciarias, al considerar como atenuante "las criticadas condiciones de la vida carcelaria".

El fallo fue dispuesto por el Tribunal Oral en lo Criminal IV de esta ciudad, y recayó sobre un acusado por dos crímenes: uno cometido en la Unidad carcelaria 9 de La Plata y otro en la Unidad 3 de San Nicolás.

En el fallo, que recayó sobre el procesado Javier Alfredo Godoy Garrido, de 32 años, el juez Emir Caputo Tártara destacó que en sus 30 años de trayectoria en el Poder Judicial intervino "en decenas de casos como éste", y agregó: "Sigo sin consolarme, ni mucho menos aceptar que 'ésto que pasa' es algo que no tiene solución".

"De manera dogmática, totalmente convencidos, escuché una y otra vez a diversas jerarquías de los miembros del Servicio Penitenciario referir a hechos de la especie. como que esto: 'es una cuestión de ellos'; 'así dirimen sus disputas los internos'; 'nada podemos hacer nosotros', o frases similares, pero imbuidas de la misma filosofía de pensamiento", explicó en su voto el magistrado, según detalló en su edición de la fecha el diario El Día de esta ciudad.

Caputo Tártara detalló que "no por repetido, menos tétrico. Los empleados penitenciarios en forma calcada, como si se tratara de una película, nos dicen cuando juzgamos casos como éste: 'en momento dado se escucha la alarma, se mira al tablero para identificar el sector, en los superpoblados pabellones. Y desde afuera, sin abrir las rejas divisorias, se les grita a los internos: ¡terminado!...'".

"También -agregó- puede haber balazos de goma, y acto seguido la remanida y macabra escena: cuatro internos, tomando de cada punta una manta transportando al moribundo que irremediablemente terminará su tránsito por este mundo, en la enfermería o en el hospital intra o extra muros".

El juez describió que "luego, y con cada preso en su celda, previo encierre, se requisa y generalmente son secuestradas facas de diversa entidad y tamaño, nunca en poder de nadie en particular, dado que son arrojadas a los patios lindantes. Y ahí más o menos termina todo, sin perjuicio del burocrático sumario administrativo y de la pertinente comunicación a la autoridad judicial de rigor".

"Y así otro muerto más...y van...", enfatizó el juez en el fallo.

Además dijo que "tal vez tengan razón los empleados penitenciarios cuando dicen nada podemos hacer pues el perverso es el sistema. En efecto el sistema colectivo de celdas, la superpoblación, los muros divisorios, son algunas de las elementales razones que juegan absolutamente contra la evitación de lamentables hechos como el que nos ocupa".

"Huelga expresar que las referidas, no son causas eximientes y muchas veces tampoco justificantes para los internos que matan a un igual. Y menos aún si tenemos en cuenta los motivos o razones que generan las peleas que fatalmente terminan con la vida de ambos contrincantes, las más de la veces, en el intestino mundo carcelario, son un par de zapatillas, cigarrillos, o alguna prenda menor, la causante de estas peleas con los lamentables resultados referidos", afirmó el juez, aunque consideró que si debe ser un atenuante para graduar la pena impuesta "el ámbito y las circunstancias que rodearon los hechos y muy especialmente las criticadas condiciones de la vida carcelaria".

Con estos y otros fundamentes el Tribunal condenó por mayoría -con votos de los jueces Caputo Tártara y Gloria Berzosa, y en disidencia del magistrado Juan Carlos Bruni (h)- a Godoy Garrido por el crimen del preso Gastón Figueroa Navarro, quien recibió una puñalada en un pulmón y otra en el corazón, el 12 de febrero de 2003, en la Unidad 9; y por unanimidad por el asesinato a "facazos" en el pecho y la cabeza, del detenido en la Unidad 3, Gustavo Otranto Esteche, el 19 de octubre de 2004.

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