22 de julio 2016 - 13:30
Secuestro y robo a una familia en Lomas de Zamora
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El propio Marcelo relató que los delincuentes lo forzaron a indicarles la ubicación de su vivienda y lo llevaron hasta allí creyendo que encontrarían dinero: "No había lo que ellos esperaban, no era lo que ellos creían".
Es que la víctima relató que inicialmente la banda le pedía "doscientos mil pesos", que llamara "a alguien para pedírselos", que luego bajaron sus pretensiones a 100.000 pesos y, finalmente, aceptaron que no se trataba de una familia adinerada y sólo desvalijaron la casa.
"De acá se llevaron todo lo que encontraron, todo lo que quisieron. Doscientos mil pesos no sé ni a quién pedírselos, no es que me muevo en un ambiente de gente adinerada", manifestó Marcelo, y añadió que creía que "hubo un quiebre, un cambio de actitud" de los asaltantes en el momento en el que llegaron a su casa y "se convencieron de que efectivamente no tenía lujos".
Mientras tanto, Silvana y sus hijas permanecían retenidas en el otro auto con el resto de los miembros de la banda, quienes la agredían y la intimidaban: "Nos decían 'vamos a tirarlas al Riachuelo', me hacían tirar la cabeza hacia el piso, la mayor de mis hijas estaba totalmente acostada en el piso de atrás del auto, toda pisoteada, la más chiquita la llevaba uno en la falda".
"Tenían que hacer tiempo, pero en todo ese momento que me iban golpeando en la espalda y apretando la cabeza con el arma, me decían que ya le estaban cortando los dedos (a su marido), que siguiera diciendo toda la verdad, dónde estaba la plata", recordó en llanto.
Finalmente, alrededor de las 3.30 aquellos que retenían al padre tomaron unos 10.000 pesos de dinero en efectivo, electrodomésticos y todo aquello que consideraron de valor y lo llevaron nuevamente con su familia; minutos después los liberaron cerca del cementerio de Lomas de Zamora, en la localidad de Banfield.
"Fue una pesadilla hasta que después, no sé cuánto tiempo pasó, abren una puerta y lo tiran a Marcelo de nuevo con nosotras, es como que nos volvió el alma al cuerpo", dijo Silvana y agregó: "Después dan más vueltas y nos dicen que nos van a bajar, que no levantemos la vista y nos pegan un empujón a los cuatro y nos tiran en un barrio humilde".
Las víctimas fueron socorridas por una familia de la zona, que les abrió la puerta de la casa y denunció lo ocurrido a la policía. "Al ver lo que era esta casa, no había dónde apoyar un pie, estaba todo revuelto, se llevaron todo el placard. Mi hija estalló en llanto cuando vio que se llevaron sus juguetes, sus peluches, su caja de música", dijo Silvana al rememorar la sensación que experimentaron al volver a su hogar.




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