18 de agosto 2010 - 20:09

Tomaron rehenes en un edificio de Recoleta y se fugaron burlando cerco policial

Se desplegó un importante operativo policial en Arenales al 2276
Se desplegó un importante operativo policial en Arenales al 2276
Un grupo compuesto por entre cuatro y cinco delincuentes asaltó y tomó como rehenes a varios vecinos y al encargado de un edificio del barrio porteño de la Recoleta, para luego escapar burlando el cerco policial.

Los asaltantes, que según la Policía no exhibieron armas en ningún momento y sólo amenazaron a sus víctimas diciendo que las tenían, robaron las pertenencias de varios vecinos en el momento en que se disponían a salir del edificio.

A uno de ellos lo golpearon y se llevaron algunos valores de uno de los departamentos. El incidente se inició en un edificio situado en Arenales 2276, cuando los asaltantes, que parecían muy jóvenes, sorprendieron a dos hermanos que salían del inmueble para dirigirse a trabajar y estudiar.

Tras interceptarlos, los delincuentes los obligaron a franquearles el paso al interior del edificio, que tiene en total 10 pisos y un departamento por piso. Una vez en el interior, redujeron al portero y a varios vecinos -en total "entre siete y ocho", según el testimonio del encargado-, a los que obligaron a tirarse al piso.

Mientras tanto, los ladrones manifestaron la intención de entrar a los departamentos, llevando a uno de los damnificados como rehén. Lograron ingresar sólo a uno de ellos -en el octavo piso- de donde se llevaron una notebook, dinero y algunos efectos personales, según la Policía.

Las víctimas fueron sorprendidas en la escalera de servicio, que da al garaje del edificio, y que era utilizada tanto por los vecinos que tienen auto, como por el resto de quienes viven allí, porque el ascensor principal estaba fuera de servicio.

"Nos trataron bien y no exhibieron armas. Decían que las tenían en los bolsillos. Me dijeron que me quedara tranquilo y en el piso, me sacaron el celular y la poca plata que llevaba encima", dijo un joven estudiante oriundo del interior del país.

Sin embargo, el hecho fue observado por el portero de otro edificio, al que le llamó la atención que no saliera nadie, se acercó al lugar y vio lo que ocurría.

Según indicó Victoriano, el encargado del edificio donde se produjo el episodio, en ese momento los asaltantes se dieron aviso entre sí -uno de ellos ya estaba en el octavo piso llevándose algunas pertenencias de los dueños de ese departamento- y decidieron abortar el asalto.

El portero indicó que fue maltratado y golpeado en la cabeza por uno de los asaltantes. Los delincuentes habían logrado apoderarse de dinero, celulares y billeteras de varios de los presentes.

Efectivos policiales que acudieron al lugar montaron un amplio operativo en el interior del edificio y revisaron cada uno de los departamentos, sin que se haya obtenido resultados positivos en cuanto a la búsqueda de los delincuentes.

La búsqueda provocó tensión entre los habitantes del inmueble ya que los rumores indicaban que al menos uno de los delincuentes mantenía a un vecino como rehén en el interior de la cochera o en alguno de los departamentos.

Mientras la búsqueda se prolongaba, los vecinos que estaban en el edificio fueron conminados a permanecer en sus casas, mientras que no se le permitía el ingreso a otras personas.

Uno de los jóvenes que estuvo como rehén contó que al notar que él y otro muchacho eran estudiantes, fueron "descartados" por los asaltantes, que en cambio apuntaron a un hombre mayor y elegantemente vestido para exigirle que los llevara hasta su departamento, en el octavo piso.

Otro asaltante tuvo firmes intenciones de llevarse al portero a recorrer los pisos para que éste les permitiera abrirse paso en cada uno de los departamentos. El comisario Sergio Maldonado, que intervino en el hecho, indicó que "los asaltantes nunca exhibieron armas, y en todo momento amenazaron de palabra" a los vecinos del edificio.

"Esta gente pasaba caminando y vio la oportunidad de robar. No parece un hecho `entregado` porque no hubo ninguna operación o dinero importante del que pudieran tener conocimiento", expresó el jefe policial.

El episodio se convirtió en el segundo de similares características ocurrido en la zona norte de la Capital Federal en menos de una semana, ya que el jueves pasado en Aráoz y Soler, en la zona de Palermo, tres asaltantes tomaron a los integrantes de una familia como rehenes por más de nueve horas, hasta que fueron detenidos por la Policía luego de una tensa negociación.

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