13 de marzo 2025 - 15:00

El pueblo deshabitado en San Juan sobre la Ruta 40 ideal para mirar las estrellas

Este lugar ofrece a los turistas la oportunidad de explorar sus ruinas y conocer uno de los episodios más duros de la historia reciente.

Las ruinas de Tucunuco permiten a los visitantes conocer la historia de un pueblo que nunca logró prosperar.

Las ruinas de Tucunuco permiten a los visitantes conocer la historia de un pueblo que nunca logró prosperar.

En San Juan se esconde Tucunuco, un pueblo fantasma a lo largo de la mítica Ruta 40 que guarda secretos de un proyecto estatal de 1975. Nacido para ser hogar de 16 familias, este asentamiento fue olvidado tras los agitados años de inestabilidad, dejando en sus ruinas el testimonio de sueños interrumpidos. La zona resulta atractiva para quienes buscan conocer una parte poco explorada de la historia argentina.

A pocos kilómetros de grandes centros turísticos, este destino ofrece la oportunidad de viajar al pasado y disfrutar de noches en las que el cielo se llena de estrellas. Las ruinas, como la antigua iglesia de piedra y el vestigio del ferrocarril, permiten apreciar la impronta de una época en la que se pretendía un futuro diferente.

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El pueblo ofrece una mirada profunda a los eventos políticos y sociales que marcaron la historia de Argentina en la década de 1970.

El pueblo ofrece una mirada profunda a los eventos políticos y sociales que marcaron la historia de Argentina en la década de 1970.

Lo que se puede hacer en Tucunuco

Recorrer las avenidas desiertas es sumergirse en la historia. Las estructuras originales, casi intactas, reflejan el esfuerzo de quienes quisieron construir una comunidad agrícola en medio de desafíos políticos y económicos. Cada muro y pilar son testigos silenciosos de un proyecto que, por razones de represión y falta de recursos, terminó en el olvido.

La antigua iglesia de piedra destaca por su presencia imponente y es uno de los vestigios más significativos. En sus alrededores, los restos del piletón ferroviario refuerzan el vínculo que existió entre el transporte y el desarrollo en la zona.

Además, el entorno de Tucunuco ofrece la posibilidad de apreciar un cielo despejado. La carencia de luces urbanas convierte a este sitio en un escenario privilegiado para la observación de estrellas, actividad que cautiva a los amantes de la astronomía y de los espacios abiertos.

El silencio del pueblo invita a la reflexión. En cada rincón se percibe el eco de un sueño truncado, lo que permite a los visitantes entender las consecuencias de un proyecto interrumpido abruptamente. La visita se transforma en una experiencia de conexión con el pasado, donde se mezclan la historia y la belleza natural del oeste argentino.

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Tucunuco se presenta como un rincón olvidado donde el tiempo se detuvo para siempre.

Tucunuco se presenta como un rincón olvidado donde el tiempo se detuvo para siempre.

Dónde queda Tucunuco

Tucunuco se localiza en el departamento de Jáchal, en la provincia de San Juan, a unos 50 kilómetros de San José de Jáchal. Este asentamiento, que surgió en 1975 como parte de un ambicioso proyecto agrícola, se encuentra a lo largo de la emblemática Ruta 40. La zona, en medio de un paisaje agreste y cargado de historia, conserva la impronta de sus primeros pobladores.

Cómo llegar a Tucunuco

Desde San José de Jáchal, el recorrido se inicia por la Ruta Nacional 40, una de las vías más reconocidas del país. El trayecto se extiende por unos 50 kilómetros y transita por un paisaje caracterizado por su aridez y belleza natural, permitiendo a los viajeros detenerse y admirar cada detalle del entorno.

La vía es de fácil acceso para quienes viajan en vehículo propio, con señalizaciones claras que conducen directamente al destino. Durante el camino, es posible apreciar la inmensidad de la región y prepararse para la experiencia de recorrer una parte de la historia argentina.

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