Algunos restaurantes nacen de una estrategia; otros, de un vínculo. ONO Nikkei pertenece a este último grupo. El proyecto surge del encuentro entre Alfredo Sansone y Daniela Franco, pareja en la vida cotidiana y socios en una idea que fue creciendo de manera orgánica. Él, con trayectoria en gastronomía; ella, proveniente del mundo de la comunicación y atenta a la experiencia integral del comensal. Juntos imaginaron un espacio que no respondiera a modas pasajeras, sino a una forma honesta de cocinar y recibir. Así tomó forma ONO Nikkei, una propuesta que combina cocina peruana contemporánea con influencias japonesas y que hoy se expresa con claridad en su sede de Colegiales.
Un restaurante nikkei en Colegiales que nació de una historia de amor
Una propuesta nikkei construida desde el vínculo, el oficio y la cercanía, que combina cocina peruana contemporánea, técnica japonesa y espíritu barrial en una esquina de Colegiales.
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Dirección: Avenida Forest 1399, Colegiales.
La impronta personal atraviesa todo el proyecto. Desde las decisiones iniciales —probando platos, ajustando recetas y definiendo la atmósfera— hasta la gestión diaria del restaurante, ONO Nikkei conserva un espíritu artesanal que se traduce en cercanía y coherencia. Esa construcción sostenida en el tiempo explica buena parte de la identidad del lugar.
El restaurante ocupa una esquina barrial, luminosa y de circulación tranquila, que dialoga con el entorno. Grandes ventanales conectan el interior con la vida del barrio, mientras el salón ofrece mesas bien espaciadas, iluminación cálida y materiales nobles. La barra integrada suma dinamismo y permite observar el ritmo del servicio, mientras que la vereda cobra protagonismo en las noches templadas, reforzando su carácter de restaurante de cercanía.
Menú de ONO Nikkei
La carta funciona como columna vertebral del proyecto y refleja una lectura contemporánea de la cocina nikkei. El recorrido suele comenzar con el otoshi de la casa: una pequeña causa peruana que llega como bienvenida y anticipa el tono general. A partir de allí, las causas limeñas se despliegan en versiones equilibradas y técnicamente cuidadas. La base de papa sostiene rellenos como pollo y palta, salmón grillado con escabeche de setas o pulpo al olivo, con buen manejo de texturas y contrastes. Los formatos de trío permiten recorrer distintas variantes en una sola elección.
Los ceviches ocupan un lugar central. El Clásico, con pesca fresca del día, lima, cilantro y maíz chulpi, respeta la receta tradicional y se apoya en la precisión del punto. El Nikkei incorpora salmón rosado, mango y miel de maracuyá, logrando un perfil fresco y levemente dulce, mientras que el Wasabi propone una versión más intensa y untuosa. Todos se presentan con prolijidad y sabores definidos.
En los principales, la propuesta se vuelve más reconfortante. El lomo salteado al pisco aparece como uno de los infaltables. El salmón teriyaki con quinoa salteada es otro de los más elegidos, junto al mero a lo macho con mariscos batayaki. La Cazuela ONO —con pulpo, mejillones, salmón y langostinos al curry acompañados por arroz negro— funciona como síntesis de la identidad del lugar. Pastas y arroces, como risottos de mariscos o fettuccini en tinta de calamar, amplían la oferta para distintos momentos y preferencias.
El sushi tiene un rol protagónico y cuenta con apartado propio. Rolls fríos y calientes, nigiri, sashimi y combinados se preparan al momento, con buen manejo del arroz y cortes precisos. Hay opciones vegetarianas y versiones propias de la casa. De lunes a jueves por la noche, el formato de sushi libre convoca a vecinos y habitués, consolidándose como uno de los grandes atractivos.
La carta de bebidas acompaña con criterio: piscos, cócteles clásicos —con el Pisco Sour como referencia—, vinos argentinos seleccionados, cervezas y opciones sin alcohol. También ofrece servicio de take away y delivery, manteniendo la calidad y presentación.
El cierre dulce mantiene la coherencia. Postres de inspiración peruana, como el suspiro limeño, conviven con opciones de chocolate, frutas y cremas, pensadas para terminar la experiencia sin excesos.
ONO Nikkei es el resultado de una construcción paciente y consistente. Una esquina con identidad propia, cocina bien ejecutada y un proyecto que encuentra en la cercanía su mayor fortaleza. En Colegiales, donde el barrio aún marca el pulso, invita a sentarse, compartir y dejar que la experiencia se desarrolle con tiempo, plato a plato.
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