12 de octubre 2022 - 00:00

Massa se reúne con el BID, que ejecutará un crédito clave para apuntalar reservas

El ministro de Economía tomará contacto con dirigentes responsables del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) por el préstamo que la entidad liberó en septiembre por u$s1.200 millones de libre disponibilidad.

Sergio Massa, ministro de Economía. 

Sergio Massa, ministro de Economía. 

Fuente: NA

Sergio Massa estará en Washington para cerrar una misión particular. Además de sus reuniones en el Fondo Monetario Internacional (FMI) para participar representando al país en la asamblea de otoño conjunta del organismo con el Banco Mundial, el ministro de Economía tomará contacto con dirigentes hoy responsables del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), para ejecutar el crédito más importante en la historia de la relación del organismo con la Argentina en los últimos años: el préstamo que en septiembre liberó la entidad por unos u$s1.200 millones de libre disponibilidad.

Esta línea, inédita para el BID, fue negociada por Massa el 7 de septiembre pasado, y anunciada en el encuentro que el ministro mantuvo con el entonces presidente del banco, Mauricio Claver Carone y que simbolizó el cambio de actitud entre ambas partes y el inicio de una nueva etapa de relación financiera productiva. Sin embargo, días después Claver Carone entró en crisis con la entidad y fue renunciado.

El dinero había sido habilitado bajo el paraguas de una novedosa línea de “Libre disponibilidad”, que hasta el mes pasado no había sido aprobada para ningún país. Esos u$s1.200 millones que Claver Carone anunció con Massa, habían sido diseñados para habilitarse de manera inmediata, con el objetivo único de formar parte de las reservas del Banco Central y con la autorización para ser utilizadas por la entidad que maneja Miguel Pesce como parte de la política cambiaria oficial.

La argumentación para justificar el préstamo dentro de la entidad donde tradicionalmente se avalan créditos para la producción, infraestructura o servicios, pero no para ejecutar política cambiaria; es que esos dólares irían a la habilitación de importaciones necesarias para sostener el ritmo de crecimiento de la economía, y no para vender o comprar divisas para mantener el tipo de cambio oficial.

Con este préstamo, por primera vez, el BID rompió una tradición que se remonta a su fundación, y que implica que la entidad solo libera dinero a tasas subsidiadas y de fomento, para proyectos de infraestructura clásica como rutas, puertos, electricidad, energía fósil o cualquier otro destino dentro de motivaciones dirigidas a la producción o el desarrollo, así como destinos vinculados a servicios educativos, administrativos o de salud.

En este caso, la Argentina no tendría que dar cuentas sobre el uso que se le dará al dinero, ya que están otorgados dentro de la definición de “libre disponibilidad”.Según aseguran dentro del Palacio de Hacienda, estos u$s1.200 millones se utilizarán para financiar importaciones industriales, para poner al día sectores de la industria manufacturera clave como la petroquímica, automotriz, alimentos, línea blanca, electrodomésticos y la producción agropecuaria, entre otras.

Se asegura dentro de la delegación de Massa que, si la línea sirve y es efectiva, podría renovarse anualmente para ayudar en momentos de cuellos de botella como el período agosto-diciembre, donde siempre la oferta de divisas cae, pero el ritmo de producción industrial se acelera. La intención del BID y de la Argentina es demostrar que puede utilizarse dinero de los créditos de los organismos financieros internacionales de fomento, para destinos sin asignación real; bajo el argumento clásico que el dinero “es fungible”. Y que en definitiva la idea final es garantizar la estabilidad macroeconómica de un Estado en crisis.

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