6 de abril 2010 - 23:25

A un año del sismo que sacudió Italia, L'Aquila aún permanece en ruinas

Alrededor de veinticinco mil personas se reunieron el lunes por la noche en la Plaza del Duomo de L`Aquila para conmemorar el terremoto del 6 de abril del año pasado que causó 308 víctimas. Triste aniversario, ya que la ciudad aún permanece en ruinas.

Los habitantes portaron antorchas y confluyeron en el lugar procedentes de cuatro marchas que recorrieron las calles del centro hasta llegar al centro de la plaza.

En la Plaza del Duomo se leyeron los nombres de los muertos y a continuación las campanas de la iglesia comenzaron a sonar con 308 golpes, cuando se cumplían las 3.32 hora local, la misma hora en que hace un año comenzó el sismo.

Las procesiones de antorchas se llevaron a cabo en silencio y sin incidentes.

Triste aniversario para el centro histórico de L´Aquila, una ciudad medieval con un rico patrimonio artístico que todavía se encuentra medio muerta.

Muchos de los habitantes de L´Aquila, capital regional de Los Abruzos, reprochan a las autoridades haber dado prioridad a la construcción inmediata de viviendas a un costo muy alto en medio de la nada, desprovistas de infraestructuras (transportes, servicios públicos o comercios), en detrimento de la restauración del casco histórico.

"Se han gastado todos los recursos en construir ex nihilo (de la nada) nuevos barrios que son ciudades dormitorio carentes de todo", declara Alessandro Tettamanti, portavoz de la asociación defensora de las víctimas del sismo "3.32", un nombre que recuerda la hora en la que tembló la tierra.

"Este dinero hubiera podido ser utilizado de otra forma, sobre todo porque estas casas costaron tres veces más de lo previsto. Con los mismos costos, se habría podido alojar a 45.000 personas, no sólo 14.000", insiste Eugenio Carlomagno, cofundador del Comité para la Salvaguardia del Centro Histórico.

Sobre los 120.000 habitantes de L´Aquila y sus alrededores que se vieron afectados por el terremoto, 52.275 no pudieron volver a sus casas. Residen en hoteles de la costa adriática o en cuarteles y perciben una ayuda financiera.

"Harán falta años para restaurar algunos monumentos, pero para las viviendas es cuestión de ocho meses a dos o tres años", estima.

La "revuelta de las carretillas", lanzada por un grupo de habitantes que se desplazó varios domingos consecutivos al centro para desescombrar ellos mismos, obligó a las autoridades a reaccionar. "No es normal que debamos recurrir a este tipo de acciones para que cambien las cosas", dice indignado Carlomagno.

Según Protección Civil, quedan aún entre 1,5 y 3 millones de metros cúbicos de escombros por retirar.

Alessandro Tettamanti reprocha asimismo al alcalde Massimo Cialente "su total falta de peso frente a Guido Bertolaso", jefe de Protección Civil que recibió plenos poderes al día siguiente de la catástrofe.

"El Gobierno ha hecho mucho, pero no se ha encontrado todavía una solución definitiva para el problema de la vivienda", admite el propio Cialente en una entrevista.

"No hay alternativa a la reconstrucción del centro histórico, está claro, pero no tengo ninguna certeza sobre si tendremos dinero para hacerlo", confiesa el alcalde de la ciudad.

Dejá tu comentario

Te puede interesar