¿Ahora, bodas de a 3 en Holanda?
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«Amo a Bianca y a Mirjam», decía este calvo holandés cuando abandonaba la escribanía llevando de los brazos a sus dos mujeres. «A veces, estas cosas pasan.» Desde allí, los Bruijn se dirigieron a un restorán griego, donde familiares y amigos los esperaban para celebrar la ocasión.
-¿Por qué lo hizo?
- Eso no le incumbe a nadie -protesta Lugtenburg malhumorado-. No me gusta este tipo de publicidad. Estas personas quisieron llamar la atención de los medios diciendo que se sentían como un matrimonio. Ha sido elección suya, no mía, y esto me impide desarrollar mi trabajo con normalidad.
• Dificultades
Lo cierto es que quienes pretenden que se revoque el contrato tendrán dificultades. Nick van Buitenen, un escribano que trabaja para una gran empresa de Utrecht, afirma que no se produjo nada ilegal ese viernes en Roosendaal. «Esto ocurre con frecuencia con personas que viven juntas en una casa, por ejemplo, con estudiantes. Este contrato de cohabitación es sencillamente un acuerdo como los de las empresas y no tiene nada que ver con la existencia de una relación íntima. No tiene implicación alguna en los impuestos sobre la renta, ya que generalmente no se puede tener más de un socio fiscal.»
A la población holandesa no parece molestarle esa llamada boda, aún más controvertida si se cae en la cuenta de que Bruijn y esposas no son musulmanes, religión que contempla la poligamia. Simplemente, Victor está enamorado de ambas. Ellas son bisexuales. «Hubiese sido más difícil si fueran heterosexuales -dice él-; así, no tenemos celos.»
En unos cuantos foros de Internet, la gente opina que Victor no es más que un caradura con suerte. No es de extrañar. Los holandeses están acostumbrados a relaciones fuera de lo común. Uno de sus artistas más conocidos, Anton Heyboer, vivió nada menos que con cinco mujeres a la vez hasta que falleció, a los 81 años, el pasado abril.



