Asumió Vázquez en Uruguay y arranca proceso expectante
Tabaré Vázquez se convirtió ayer en el primer presidente socialista de la historia de Uruguay. Lo hizo acompañado por una multitud que tomó las calles llevando banderas nacionales y del Frente Amplio. Su discurso inaugural entregó señales de moderación. Ratificó que se apegará a los compromisos internacionales del país, que mantendrá buenas relaciones con los organismos de crédito y que velará por el equilibrio de las cuentas públicas. Se comprometió a impulsar las investigaciones de las violaciones a los derechos humanos de la era militar, aunque sin violentar la ley de amnistía vigente. Pidió «más y mejor Mercosur» y prometió apoyar la lucha contra el terrorismo. EE.UU. confía en que el flamante presidente se enrolará en el socialismo moderno de Lula da Silva y emitió una declaración amistosa. Sin embargo, mantendrá en lo inmediato una actitud cautelosa. La restauración de las relaciones diplomáticas con Cuba y la advertencia lanzada ayer por Vázquez de que no tolerará intromisiones en los asuntos internos serán temas para seguir con atención desde Washington.
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Tabaré Vázquez ayer, en medio de la multitud, en su jura como presidente de Uruguay. Inicia su mandato con un apoyo popular superior a 70%.
Nunca en Uruguay una asunción había sembrado tanta pasión. Ni en 1923 con la inauguración del monumento a José Artigas, según muestran las fotografías de la época, la Plaza de la Independencia mostró la postal que regaló ayer cuando Vázquez, luego de calzarse la banda presidencial, salió a saludar al balcón de la vieja Casa de Gobierno.
Los indicios que perfiló en el mensaje al Congreso (ver vinculada) y las primeras medidas de gobierno muestran a Vázquez en búsqueda de un equilibrio y en una línea moderada más cercana al brasileño Lula da Silva y al chileno Ricardo Lagos que al venezolano Hugo Chávez o el cubano Fidel Castro. Esa encrucijada Vázquez la tiene dentro de su mundo privado: Danilo Astori, que lo enfrentó en las internas del Frente Amplio, cincela un centroizquierda ordenado, sin estridencias, mientras José «Pepe» Mujica, el ex tupamaro, alienta una posición más dura, en algún punto rupturista. Ayer, Astori juró como ministro de Economía. Y Mujica lo hizo como titular de Ganadería. Al margen, Mujica, jefe del Movimiento de Participación Popular (MPP) tendrá fuerte dominio en el Congreso: su partido fue el lema que más votos acumuló en las elecciones del 31 de octubre pasado.
«Estamos preparados para convivir», decían ayer en el Palacio Legislativo diputados de uno y otro sector, minutos después del mensaje de Vázquez. Es imprescindible: sólo si perdura esa alianza el flamante presidente podrá preservar la mayoría que ostenta en el Congreso, con 51 de 99 diputados y 17 de 31 senadores.
• Pondrá en marcha el Plan de Emergencia Social, megaproyecto de asistencia con un presupuesto de 100 millones de dólares. Para aplicar el plan creó el Ministerio de Desarrollo Social, que estará a cargo de la comunista Marina Arismendi. Tras la crisis económica, en Uruguay la pobreza se disparó a 11,7% en 2000 y a 21% en 2003.
• Anunció que respetará los compromisos internacionales del país; de hecho, depende de la buena voluntad del FMI para refinanciar la deuda nacional. Además, recalcó su compromiso con el bloque regional. «Quiero más y mejor Mercosur», dijo.
• En uno de sus primeros actos de gobierno, restableció anoche las relaciones diplomáticas con Cuba, rotas desde 2002 tras una memorable puja retórica a distancia, cuando Batlle apoyó en la ONU un pedido de EE.UU. para investigar al gobierno de Castro en materia de derechos humanos. Fidel, que para decepción de muchos no viajó a Montevideo, estuvo representado por su canciller Felipe Pérez Roque. Dicho restablecimiento de relaciones es una señal que seguramente incomodará a EE.UU., aunque en gran medida ya estaba «descontado». Sin embargo, dirigió al Norte un mensaje preciso: «No toleraremos injerencias externas en nuestros asuntos internos».
• Prometió impulsar las políticas de derechos humanos para terminar con las «zonas oscuras» aunque, aclaró, en el «marco de la ley vigente». Es decir: no modificará la Ley de Caducidad (amnistía), que permite investigar sobre los hechos pero sin que eso posibilite condenar a los militares que hayan estado involucrados. Hubo en este sentido otro hecho relevante: nombró como ministra de Defensa a Azucena Berrutti, una abogada de larga trayectoria en materia de derechos humanos.
• Venezuela fue el país que eligió el nuevo presidente para firmar los primeros convenios de cooperación internacionales.
Pero todo tiene su explicación: Uruguay importa la totalidad del petróleo que consume, y Chávez ofrece venderlo con créditos blandos. Como contrapartida, Uruguay enviará a Venezuela carne y leche.
• Advirtió que combatirá «implacablemente la corrupción», pero desplegó un mensaje conciliador con sus rivales colorados y blancos.




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