15 de diciembre 2003 - 00:00

Aval del PT a Lula: expulsan a rebeldes

Brasilia (EFE, ASN, DPA) - El Partido de los Trabajadores (PT), de Luiz Inácio Lula Da Silva cerró filas en torno a la política económica del gobierno y expulsó a cuatro parlamentarios de tendencias marxistas, severos críticos del ejecutivo.

En la primera asamblea del Directorio Nacional del PT desde que Lula asumió la presidencia el 1 de enero pasado, la mayoría de sus 84 miembros aprobó un conjunto de resoluciones que presentarán al Ejecutivo que servirán como directrices para el PT durante los cuatro años del mandato de Lula y que serán recomendados al gobierno.

«Reafirmamos la actual política económica»,
declaró el secretario nacional de organización del PT, Silvio Pereira, quien agregó que esos cimientos ayudaron a asegurar la gobernabilidad este año.

Además, fue confirmada la expulsión del partido de la senadora Heloísa Helena y de los diputados Joao Fontes, Joao Batista Oliveira y Luciana Genro.

Opositores a la política económica de Lula, los cuatro legisladores acusan al mandatario de traicionar principios que hasta hace poco tiempo eran «ley» en el PT.

Fueron sancionados por decisión de la mayoría de la dirección nacional, por votar contra proyectos de Lula en el Congreso y liderar protestas callejeras.

Las políticas respaldadas por el partido son similares a las que el propio Lula y el PT condenaban hasta poco antes del fin del mandato del ex presidente Fernando Henrique Cardoso (1995-1998 y 1999-2002). Lula y el PT, además de criticar los acuerdos que gobiernos anteriores suscribieron con el Fondo Monetario Internacional (FMI), sostenían que la disciplina fiscal que Cardoso impuso al país perjudicó el crecimiento económico.

• Cambio de opinión

El partido y el ahora jefe de Estado protestaban que el FMI, organismo que durante años consideraron responsable por las crisis económicas en Latinoamérica, condicionó los créditos que otorgó a Brasil a cambio de duras metas y planes ortodoxos.

No obstante, Lula, quien aseguraba que los brasileños no necesitaban del FMI y que deberían dejar de pagar la deuda externa, cambió de opinión durante la campaña electoral de 2002. Tras vencer en esos comicios y asumir su cargo, Lula adoptó una política económica semejante a la que antes rechazaba.

Mantuvo un rígido control de las cuentas públicas y aumentó la meta del superávit primario de 3,75% a 4,25% del Producto Bruto Interno (PBI) para este año.

Con esas decisiones acabó con la desconfianza de los mercados financieros en relación al país,
lo que se constató con la caída de la tasa de riesgo de Brasil, que en un año fue de 2.400 puntos a las actuales 500 unidades.

También negoció un nuevo acuerdo con el FMI, aprobado el sábado en Washington, que permitirá al país acceder a un préstamo por 14.000 millones de dólares.

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