25 de marzo 2003 - 00:00

Bassora, al borde del colapso

Nueva York y Bassora (ANSA, EFE, AFP) - La falta de agua y luz que debido a los bombardeos aliados sufre desde hace cuatro días la ciudad de Bassora, ubicada en el sur de Irak, puede provocar un «desastre humanitario» entre sus dos millones de habitantes, denunciaron la Cruz Roja Internacional, el secretario de la ONU, Kofi Annan, y el presidente ruso, Vladimir Putin.

Putin puso «el acento en particular sobre las consecuencias desde el punto de vista humanitario de las acciones militares» angloestadounidenses.

Para Annan, Bassora «está al borde del desastre humanitario» y es necesario reanudar de manera urgente las operaciones del programa petróleo a cambio de alimentos, del cual depende 60 por ciento de los iraquíes para recibir raciones de comida.

Annan destacó que, según «un informe de la Cruz Roja Internacional, la gente de Bassora está afrontando un desastre humanitario».

Según el CICR, los combates destruyeron las líneas de alta tensión, privando de electricidad a la ciudad y a la estación de bombeo de agua potable, situada cerca del aeropuerto. La ciudad tiene 1,9 millón de habitantes.

«Esta guerra nos ha convertido rápidamente en mendigos», afirmaba desconsolado ayer Farak, un anciano chiíta sentado al borde de un camino pedregoso, al sur de Irak, donde la falta de comida, agua y medicamentos es extrema desde que comenzó la ofensiva terrestre estadounidense en el país.

Debido a la escasez de medios, desde hace días se multiplicaron los incidentes en la región: hubo saqueos en las casas, asaltos y varias personas resultaron heridas. Los iraquíes de esta región, mayoritariamente chiítas, ya se vieron completamente privados de medios desde hace años por el régimen de Saddam Hussein, que desciende de los sunnitas y los desprecia profundamente. La guerra sólo ha agravado sus penurias.

Según el único médico de esta ciudad, se necesitan urgentemente medicamentos básicos como analgésicos, antibióticos y sueros, además de remedios para la gastroenteritis, debido al agua en mal estado que los habitantes de la región están bebiendo.

Los cientos de víctimas civiles y los cuantiosos daños materiales que sufrió el sur de Irak como consecuencia de los bombardeos aliados exacerbaron el rechazo de la población chiíta iraquí, histórica enemiga del régimen de Saddam Hussein, hacia las tropas estadounidenses y británicas, lo que podría retrasar su avance hacia Bagdad.

•Problemas

«Los estadounidenses construyeron su estrategia pensando que la guerra sería un paseo, que serían recibidos calurosamente por los iraquíes -chiítas y no chiítas-y que llegarían a Bagdad rápidamente», afirmó Mustafa al Hamarneh, director del Centro de Estudios Estratégicos de la Universidad de Ammán. «Pero las cosas no sucedieron así y ahora se encuentran con problemas políticos y militares», dijo el profesor.

Muchos, incluso en el mundo árabe, consideraban que los chiítas, cuya rebelión contra el gobierno de Hussein tras la guerra de 1991 fue cruentamente reprimida, recibirían a los soldados de Estados Unidos como «libertadores» en las ciudades del sur, como Bassora, Nassiriyah, Najaf y Kerbala, sus bastiones. Sin embargo, fue precisamente en esa zona en donde las tropas estadounidenses encontraron la más dura resistencia.

Según el analista,
los sentimientos nacionales de la mayoría chiíta iraquí son más fuertes que su pertenencia religiosa y «el ejemplo mejor», afirma, «fue su lucha junto al régimen musulmán sunnita de Saddam Hussein en la guerra de 1980-1988 contra el chiíta Irán. Esto es así porque se considera esta guerra más una guerra colonial que una guerra de liberación».

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