Benjamin Netanyahu llega a la recta final de la campaña electoral israelí con la seguridad, uno de los principales pilares de su trayectoria política, nuevamente en el centro de la discusión. A tres años del ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023, sus adversarios cuestionan su gestión y reclaman respuestas sobre las fallas que permitieron aquella ofensiva.
Benjamín Netanyahu enfrenta su punto más débil en la recta final de las elecciones en Israel
La oposición volvió a poner bajo la lupa su política de seguridad tras el caso Flydubai, a pocas semanas de los comicios del 27 de octubre.
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Israel celebra el tercer aniversario del ataque del 7 de octubre con homenajes, protestas y reclamos a Netanyahu
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Netanyahu afirmó que el copiloto de Flydubai había atravesado un proceso de radicalización islamista
Israel celebrará elecciones legislativas el próximo 27 de octubre.
El debate volvió a tomar fuerza tras el ataque a un vuelo de Flydubai que viajaba hacia Tel Aviv, donde un copiloto atacó al comandante e intentó tomar el control de la aeronave. La intervención de pasajeros y tripulantes permitió controlar la situación y el avión aterrizó de emergencia en Arabia Saudita. El episodio abrió nuevos interrogantes sobre los controles de seguridad de los vuelos con destino a Israel.
A menos de tres semanas de las elecciones legislativas del 27 de octubre, Netanyahu intenta poner en primer plano las operaciones militares desarrolladas durante los últimos años, mientras la oposición busca que la discusión se concentre en las fallas de prevención y en la falta de una investigación estatal independiente sobre el 7 de octubre.
El 7 de octubre vuelve al centro de la campaña
La conmemoración por el tercer aniversario del ataque volvió a exponer las críticas. Durante un acto oficial, el padre de una de las víctimas increpó directamente a Netanyahu: “No supiste proteger a mi hijo el 7 de octubre, ni a las otras 1.200 personas asesinadas ¡Vergüenza debería darte!”.
El ataque de 2023 dejó alrededor de 1.200 muertos y 251 personas secuestradas, y desencadenó la guerra en Gaza y una sucesión de enfrentamientos regionales. Tres años después, la responsabilidad política por lo ocurrido continúa ocupando un lugar central en la campaña israelí.
La oposición reclama además la creación de una comisión estatal de investigación que determine las responsabilidades por las fallas previas al ataque. Netanyahu se ha resistido hasta ahora a establecer ese mecanismo independiente.
Gadi Eisenkot, uno de sus principales adversarios electorales, profundizó los cuestionamientos y sostuvo que Netanyahu había recibido información previa sobre posibles movimientos de Hamás: “Él sabía que algo iba a ocurrir”, afirmó.
El caso Flydubai reavivó las críticas por la seguridad
El episodio ocurrido a bordo del vuelo FZ1073 de Flydubai agregó un nuevo elemento a la campaña. Tras el ataque, Netanyahu ordenó revisar las medidas de seguridad de los vuelos internacionales con destino a Israel, mientras aumentaron las preguntas sobre los controles aplicados a pilotos extranjeros.
El caso también puso bajo presión a la ministra de Transportes, Miri Regev. Dirigentes opositores reclamaron su salida y medios israelíes informaron sobre advertencias previas relacionadas con los controles de seguridad de compañías extranjeras. El Ministerio de Transportes rechazó ser responsable de las fallas.
“Exactamente tres años después de la más terrible falla de seguridad en la historia del Estado de Israel, una nueva falla se ha revelado”, escribió el columnista Ben Caspit en Maariv.
Netanyahu buscó inicialmente poner el foco en la reacción de los pasajeros y llegó a reunirse con algunos de quienes intervinieron para controlar al atacante. Sin embargo, la oposición terminó utilizando el mismo episodio para cuestionar nuevamente los mecanismos de prevención del Gobierno.
Netanyahu apuesta a su respuesta militar
Frente a esos cuestionamientos, el primer ministro intenta centrar su campaña en las operaciones militares desarrolladas contra Hamás, Hezbolá e Irán y presentar su conducción durante los conflictos regionales como uno de los principales argumentos para continuar en el poder.
La estrategia obliga a Netanyahu a disputar el significado político de la seguridad: mientras sus adversarios ponen el foco en por qué los ataques no fueron evitados, el oficialismo busca destacar la respuesta militar posterior.
“Él puede convencer a sus electores de que supo cómo responder”, explicó el analista Michael Horowitz. Según señaló, la apuesta del primer ministro pasa por conseguir que sus acciones posteriores tengan mayor peso electoral que los cuestionamientos sobre las fallas de prevención.
Con las elecciones cada vez más cerca, la seguridad vuelve así a convertirse en uno de los principales campos de disputa entre Netanyahu y la oposición. Tres años después del 7 de octubre, el mismo tema que durante décadas fortaleció su perfil político aparece ahora también como uno de los principales argumentos utilizados por sus adversarios para cuestionarlo.
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