Blair fuerza a Bush a darle más plazo a Irak para desarme
Forzado por la gran oposición interna y de varios países europeos, el primer ministro británico, Tony Blair, realizó ayer múltiples gestiones para acercar posiciones entre EEUU y los gobiernos que resisten un ataque a Irak. Esta situación, que no cayó bien en el gobierno de George W. Bush (Donald Rumsfeld apeló a una seria advertencia), significaría darle a Saddam Hussein plazo hasta fin de mes y no hasta el lunes próximo para desarmarse. EEUU, ante la evolución de los hechos, dejó trascender que aceptaría un alargamiento de los tiempos si los países miembros del Consejo de Seguridad de la ONU votan esta semana una nueva resolución que dé un ultimátum a Irak.
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Pero, agregó, «si ellos pueden participar, son bienvenidos. Si no pueden participar, hay maneras de arreglar las cosas y no estarán involucrados» directamente en una intervención militar.
Estados Unidos, Gran Bretaña y España, cosignatarios de la propuesta, «parecen haber decidido, tras consultar a algunas delegaciones, que su proyecto no será aprobado tal cual» fue presentado, dijo Mamady Traoré, embajador de Guinea, país que ejerce la presidencia mensual del Consejo de Seguridad. El vocero del departamento de Estado, Richard Boucher, dijo que Estados Unidos admite «algunos ajustes» a la propuesta original pero advirtió que esas modificaciones no deben alterar lo esencial de la iniciativa. Sin dar mayores detalles, Boucher dijo que podría alterarse «ligeramente» la fecha límite del lunes 17 y se podría obligar a Irak a realizar algunas «tareas» que demuestren su voluntad de someterse a las decisiones de las Naciones Unidas.
Sigue siendo improbable, pero representantes de las dos fuerzas de la política británica por primera vez podrían crear un escenario donde la crisis de Irak le cueste el puesto al primer ministro Tony Blair. Desde que llegó al poder en 1997, ha sido impensable la idea de que el hombre que obtuvo las dos victorias más abrumadoras en más de un siglo podría ser depuesto.
El primer ministro británico, Tony Blair, dijo ayer tras entrevistarse con su colega portugués José Manuel Durao Barroso, que «separar a Europa y América, una alianza que nos ha funcionado bien durante medio siglo, es algo muy, muy peligroso», al tiempo que aclaró que es «vital para nuestra seguridad y para nuestro potencial político y estratégico en el mundo».
Los representantes de Camerún señalaron que un grupo de seis países -integrado además por Angola, Chile, Guinea, México y Pakistán-ubicados entre las posiciones pro y antiguerra, presentaría una propuesta para dar a Irak entre 30 y 45 días para cumplir las demandas de Naciones Unidas, que incluye los medios de comprobar si lo ha hecho. Pero esto fue rechazado de plano por EE.UU. y Gran Bretaña. Los cambios que propone básicamente Blair consisten en incluir una lista con exigencias para verificar si el desarme de Bagdad es real, y comprobar la verdadera voluntad de cooperación de Saddam Hussein.
Entre las maratónicas gestiones de Blair para acercar posiciones, dialogó ayer telefónicamente con el presidente ruso, Vladimir Putin, quien aseguró que Moscú no ve necesaria una nueva resolución sobre Irak y defiende ampliar las inspecciones internacionales en ese país que, según su criterio, «han dado resultado».




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