Bolivia confiscará tierras por decreto
Bolivia no es sólo gas. La agroindustria es responsable de la riqueza de su región más próspera: el rico Oriente. Si Evo Morales ya había desquiciado la primera actividad, dio ayer un paso decisivo para hacer lo propio con la segunda. Según decretó, podrá confiscar tierras a discreción para repartir entre sus bases campesinas. Un nuevo suicidio económico.
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Desde que Morales es presidente también se han repartido a indígenas 500.000 hectáreas de tierras fiscales, frente a las 36.000 hectáreas registradas en los diez años anteriores.
La ley de tierras y su reglamentación son resistidos por los organismos empresariales de Santa Cruz, entre ellos la Cámara de Industria, Comercio, Servicios y Turismo (CAINCO), cuyo presidente, Gabriel Dabdoub, dijo a la prensa que todo proyecto «que nace sin consenso de las partes queda en la nada». Dabdoub señaló que «los agropecuarios no invertirán y no habrá producción, no porque no quieran invertir, sino porque no hay garantías».
A pedido de Morales, los campesinos reunidos en la concentración aprobaron que el 2 de agosto sea el Día de la Revolución Agraria. El mandatario también pidió a los campesinos que desde ahora el himno nacional sea cantado con la mano izquierda en alto y la mano derecha sobre el pecho, lo que será un «símbolo de reivindicación» de las luchas indígenas por las tierras.



