Brasil: jueces van a huelga contra Lula
Por primera vez en la historia de Brasil, los jueces harán huelga. Así lo decidió ayer una asamblea de magistrados, que cesarán sus actividades a partir del 5 de agosto -en principio, por una semana-, en protesta contra el plan de reforma previsional del gobierno de Luiz Inácio Lula Da Silva, que afecta privilegios del sector. Se sumarán así al paro de empleados públicos -que entra hoy en su decimotercer día- para obligar a las autoridades a retirar el proyecto del Congreso. La decisión, que involucra a 15.500 jueces estaduales y laborales, puso en evidencia una profunda división entre los magistrados. De hecho, los 1.400 jueces federales acataron una orden del Supremo Tribunal Federal (corte suprema) y sostuvieron en la reunión que una huelga sería inconstitucional, por lo que no participarán de la protesta. La medida provocaba anoche fuertes repercusiones, ya que amenaza con complicar el funcionamiento del Estado y constituye un serio desafío a la autoridad presidencial.
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«Yo no creo que los jueces se atrevan a hacer un acto que es inconstitucional. Ellos se pueden manifestar y presentar sus reivindicaciones en cualquier situación», expresó el ministro en una entrevista a la red Globo de televisión. «El gobierno tiene una posición muy clara: no negociamos aquello que es fundamental en la reforma, como el cambio a un nuevo sistema previsional» para los empleados que se incorporen en el futuro al sector público, agregó.
• Acuerdo
La Central Unica de Trabajadores (CUT), que también advirtió sobre la posibilidad de sumarse en bloque a la protesta de empleados públicos, continúa la consulta con sus bases tras la reunión del viernes de su líder, Luiz Marinho, con el presidente, a quien que no logró convencer para que modere más la reforma.
• Adhesión
La mitad de los trabajadores estatales adhieren a la huelga de los empleados públicos en todo el país.
El proyecto del gobierno mantiene las prerrogativas de los miembros actuales del Poder Judicial, pero las recorta significativamente para quienes ingresen una vez aprobada la reforma previsional.
Por ejemplo, los futuros empleados del sector público ya no podrán jubilarse con el último sueldo recibido sino que tendrán un tope en sus jubilaciones de 830 dólares.
Además, las jubilaciones de los nuevos empleados públicos ya no se reajustarán de acuerdo con los aumentos de salarios de los estatales en actividad.



