Brasil: prensa, cuestionada
-
Trump admitió que quiere "apoderarse del petróleo de Irán" y no descartó tomar una isla clave del Golfo Pérsico
-
Irán denunció que EEUU prepara una ofensiva terrestre y amenazó con "quemar" a sus soldados
Desde el poder, se tiene otra visión: Lula critica el « denuncismo» y advierte: «Vamos a investigar, y solamente los culpables deberán pagar. Y alguien va a tener que disculparse por el nombre de los inocentes que fueron manchados por la prensa».
El diputado Fernando Ferro, líder del PT en la Cámara de Diputados, volvió a denunciar la semana pasada la existencia de una «conspiración» y apuntó en especial a la revista «Veja». Ese semanario, que publicó algunos de los casos más sonados, entró en guerra con Lula. En una tapa reciente, transformó su nombre en Lulla, asociándolo con esa «ll» al ex presidente Fernando Collor, que renunció en 1992 antes de ser destituido por denuncias de corrupción.
La figura presidencial se ha visto preservada en los noticieros de televisión, clave para la formación de opinión en las clases menos pudientes, observan los analistas. No es así en las columnas de opinión, que cuestionan más frontalmente al mandatario y sus posibilidades de reelección en 2006. Pero -por la menor difusión de la prensa escrita- los editoriales tienen menos impacto social, afirma Barbosa.
Marcelo Beraba reconoce que la prensa cometió « errores» al haber publicado «nombres de personas y empresas que tal vez estén envueltas en escándalos, pero que tal vez no».
Una luz amarilla se encendió además por el espacio concedido a las acusaciones sin pruebas contra miembros del gobierno hechas por un cambista que purga 25 años de cárcel y espera de ese modo obtener una reducción de pena. Muchos periodistas tampoco se sintieron a gusto con la divulgación facilitada por la Justicia de las confesiones de un detenido que fue asesor del ministro de Hacienda, Antonio Palocci, y que lo acusó de haber cobrado coimas cuando era alcalde de Riberao Preto (estado de San Pablo).




Dejá tu comentario