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En Río de Janeiro, la protesta de unas 5.000 personas tuvo lugar en la tradicional playa de Copacabana, donde camiones con altavoces divulgaban mensajes y consignas que reclamaban el cese del mandato de Rousseff, que comenzó el 1 de enero de este año luego de que fuera reelecta a fines de 2014.
En San Pablo, los manifestantes -cuya cantidad no se informó- se congregaron en la céntrica avenida Paulista, donde un camión de la Unión Nacionalista Democrática (UND) propalaba marchas militares y mensajes que pedían una "intervención militar constitucional".
Asimismo, las protestas reunieron 10.000 personas en Curitiba, 7.000 en Recife, 3.000 en Belo Horizonte, 1.200 en Florianópolis y 1.000 tanto en Belém como en Salvador, según estimaciones de la Policía Militar recogidas por la prensa local.
Rousseff afronta actualmente un proceso de juicio político que comenzó el martes pasado en la Cámara de Diputados y fue inmediatamente suspendido hasta este miércoles por el Supremo Tribunal Federal (STF, corte suprema), que hizo lugar a un recurso para determinar si el trámite contra la mandataria cumple con la Constitución.
La jefa del Estado está acusada de "delitos de responsabilidad" en relación con maniobras ilegales efectuadas por el Poder Ejecutivo en 2014 y 2015 con el objeto de "maquillar" los resultados fiscales, según determinó en un dictamen el Tribunal de Cuentas.
Paralelamente, la imagen de Rousseff y la de su gobierno están jaqueadas desde comienzos de este año por la impopularidad de las medidas de ajuste que adoptó ante la crisis económica.
También por el escándalo del multimillonario desvío de fondos de la petrolera estatal Petrobras para financiar campañas políticas, por el que están sospechados, procesados o presos decenas de políticos, empresarios y ejecutivos.
En ese contexto, una encuesta publicada hoy indica que solo 32 por ciento de los brasileños considera que su vida mejoró en los 13 años que el Partido de los Trabajadores (PT) lleva en el gobierno del país.
En cambio, 26 por ciento cree que su vida empeoró y 42 por ciento sostiene que nada cambió con las administraciones de Luiz Lula da Silva (2003-11) y su sucesora Rousseff, según el sondeo del Instituto Datafolha publicado por el diario Folha de Sao Paulo.



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