Un soldado argentino -oficial de la Infantería de Marina- figura entre los 255 mil efectivos que los Estados Unidos tenían hasta ayer alistados para entrar en guerra en Irak. Quizá no sea el único criollo, ya que puede haberlos nacidos en la Argentina, pero nacionalizados norteamericanos y reclutados en sus fuerzas armadas.
Este oficial, en cambio, pertenece a las Fuerzas Armadas argentinas formalmente y permanecía ayer en el desierto de Kuwait en un lugar que, por el secreto que rodea a las operaciones militares estadounidenses, no se ha revelado.
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Se conocerá en breve porque el gobierno argentino que lo autorizó a alistarse en un regimiento de marines de los EE.UU. y a desplegar -es decir, trasladarse hasta el escenario de guerra- no le dio permiso para entrar en combate.
Se trata del capitán de corbeta de Infantería de Marina Guillermo Ríos, que viajó a los EE.UU. dentro de un programa de intercambio bilateral con sus colegas, los US Marines Corps. Es algo común este tipo de canjes entre ejércitos de todo el mundo, pero cobra importancia ante la inminencia de una guerra de la cual la Argentina ha dicho no quiere participar y que llevan adelante los EE.UU. con la sola ayuda de Gran Bretaña y contra la opinión de las Naciones Unidas.
En febrero pasado, Donald Rumsfeld, secretario de Defensa de los EE.UU., ordenó el despliegue del 6° Regimiento de US Marine Corps., que tiene su base en Camp Lejeune, Carolina del Norte. Allí se encontraba el capitán de corbeta Ríos como parte de la MEF, sigla en inglés correspondiente a Marine Expeditionary Force, y con su equipo individual de combate siguió los movimientos de todos sus camaradas norteamericanos hacia el teatro de operaciones kuwaití.
El Ministerio de Relaciones Exteriores autorizó (vía la Resolución N° 68/02) el despliegue de Ríos, pero no las operaciones de guerra según un instrumento firmado por el canciller, pero avalado por el titular de la Armada de Guerra, Joaquín Stella.
El gobierno hacía ayer intensas gestiones para rescatar a ese oficial y replegarlo hacia una zona alejada al conflicto, pero no existía seguridad de que pudiera lograrse en unas pocas horas. El despliegue de las fuerzas en la zona de guerra es obviamente un secreto militar que los Estados Unidos no van a quebrar y menos ante un país que ha manifestado su intención de no participar en la campaña de Irak.
Hasta anoche en el edificio Libertad no había noticias sobre qué previsiones tomarán las autoridades de Buenos Aires y también de Washington para rescatar en las pocas horas que quedan hasta el anunciado lanzamiento de la guerra a este virtual soldado Ryan y traerlo de vuelta a casa antes de que todo estalle.
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