14 de noviembre 2003 - 00:00

Bush cambia y apura ahora la entrega del poder a iraquíes

Washington y Roma (AFP, Reuters, EFE, ANSA, ASN) - Un día después del peor ataque de la resistencia pro Saddam Hussein contra objetivos militares de la coalición occidental que ocupa Irak, Estados Unidos, Gran Bretaña e Italia ratificaron ayer su compromiso militar y señalaron que podrían enviar más tropas a ese país. Sin embargo, el presidente norteamericano, George W. Bush, anunció por primera vez un cambio de estrategia política al señalar que quiere acelerar la transferencia de poder a un liderazgo local, que se produciría el año que viene.

Bush, quien durante los últimos meses dijo estar satisfecho con los acontecimientos en Irak, cambió radicalmente de opinión estos últimos días y ayer se pronunció finalmente a favor de dar «más responsabilidades» a líderes iraquíes.

«Queremos que los iraquíes se involucren más en la administración de su país», señaló Bush a periodistas, tras su reunión urgente con Paul Bremer, administrador civil estadounidense en Irak, quien regresó ayer a Bagdad. Según analistas, este giro no apunta a desmontar la ocupación militar del país sino a hacerla más digerible para la población.

• Decisión

Reforzando esa percepción, los gobiernos de Gran Bretaña e Italia, aliados de EE.UU., enfatizaron ayer su decisión de enviar más soldados a Irak en caso de que la situación lo imponga.

Según la consejera de Seguridad Nacional de Bush, Condoleeza Rice, «nada ha cambiado. Sigue siendo importante que los iraquíes tengan una Constitución permanente. Sigue siendo importante que haya elecciones para poner en funciones un gobierno permanente».

Pese a ese giro, el compromiso militar de la coalición no merma. Mandos castrenses norteamericanos afirmaron ayer haber destruido un edificio en Bagdad que era «utilizado para lanzar cohetes» contra las fuerzas de la coalición, en el marco de la
«Operación Martillo de Hierro» contra la resistencia iraquí. Por segundo día consecutivo, las fuerzas estadounidenses lanzaron una nueva serie de ataques en Bagdad, un día después de un atentado que mató a 26 personas, entre ellas 18 italianos, en el sur de Irak.

• Apuesta redoblada

Gran Bretaña, la más firme aliada de EE.UU., redobló su apuesta y anunció que, de ser necesario, enviará más tropas para «garantizar un Irak democrático». «De necesitarse refuerzos, los enviaremos», dijo el canciller Jack Straw, en declaraciones realizadas desde Washington, en las que admitió que «hubo un cambio en la naturaleza de la amenaza que la coalición debe enfrentar».

También Italia, golpeada por el atentado del miércoles, se expresó en términos similares.
Mientras el país vivía una jornada de duelo nacional y la oposición seguía arreciando en sus críticas al premier Silvio Berlusconi, Roma envió más tropas a Irak. Se trató de 50 paracaidistas del cuerpo de carabineros, un hecho de poca importancia en términos militares, pero muy significativo en lo político.

Un soldado norteamericano falleció ayer a consecuencia de las heridas que había sufrido la víspera en un ataque con bomba en el centro de Bagdad. Además, otros 5 efectivos norteamericanos resultaron heridos en tres ataques que tuvieron lugar ayer en Kirkuk (norte de Irak) y Faluja (oeste).

Si bien la coalición mantiene su presión militar y asegura que en Irak
«no hay ninguna amenaza que nos pueda hacer salir» del país, se esfuman las esperanzas de EE.UU. de ampliar la participación internacional en las fuerzas de ocupación. Impactado por el atentado contra las tropas italianas del miércoles, Japón descartó ayer el envío a corto plazo de una fuerza militar a Irak. EE.UU. dijo «comprender» las razones de Tokio.

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