Washington (EFE) - Aunque todo indica que George W. Bush será el más apoyado dentro del núcleo duro del voto cristiano, John Kerry también apela en esta campaña a su religiosidad para convencer a una porción importante del electorado que es difícil de identificar ideológicamente.
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Bush, quien se describe como un cristiano « renacido» desde que abandonó su afición al alcohol en el verano de 1985, ha incentivado la participación política de grupos religiosos en todo el país. Ambos son conscientes de que hay alrededor de 25 millones de cristianos moderados en estados clave para los comicios como Florida, Missouri, Ohio, Nueva Jersey y Pensilvania. Según una encuesta sobre Religión y Política del Instituto Pew de Estudios Públicos, 56% de los fieles evangélicos en EE.UU. se decanta por el Partido Republicano, 27% por el Partido Demócrata y 17% se declaran independientes. La situación cambia entre los hispanos católicos, ya que 15% apoya a los republicanos, 61% a los demócratas y 24%, independiente.
«La fe me ha dado valores y esperanza, desde Vietnam hasta hoy, de domingo a domingo. No quiero presumir de que Dios está de nuestro lado. Como dijo Abraham Lincoln, 'quiero rezar humildemente que nosotros estemos de su lado'», dijo Kerry.
Del lado republicano surgieron grupos armados con salmos, cantos y oraciones, que se reúnen en sus casas y templos para rezar por Bush, ante el temor de que si gana Kerry, avancen cambios como la opción de aborto para la mujer, los matrimonios gays y la investigación con células madre.
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