Bush llegó a Londres en medio de un clima de tensión por posibles atentados
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Ambos líderes quizás habían esperado que este viaje sirviera para celebrar la victoria de sus países en Irak, pero el aumento de los ataques contra las fuerzas de ocupación han empañado cualquier ambiente de celebración, mientras que Bush enfrentará protestas masivas en Londres.
Los organizadores esperan que unos 100.000 manifestantes contra la guerra culminen sus protestas derribando el jueves una estatua gigante de Bush en la plaza Trafalgar, en un acto que recordará la destrucción de una estatua del ex presidente iraquí, Saddam Hussein, por parte de soldados estadounidenses en abril en Bagdad.
Sin embargo, Blair es un anfitrión renuente a las críticas y ha defendido firmemente su decisión de desafiar a otras naciones europeas y apoyar la guerra liderada por Estados Unidos en Irak.
"El primer ministro cree que este es precisamente el momento adecuado para que el presidente Bush visite este país", dijo un portavoz de Blair.
Bush también se ha mostrado desafiante.
Un portavoz de Bush, que lo acompañó en el avión presidencial, dijo que el presidente le dirá al pueblo británico que hay momentos en la vida en que el uso de la fuerza militar es necesario.
"La historia ha demostrado que hay momentos en los que los países deben utilizar la fuerza para defender sus valores y eso es lo que dirá, que tenemos que reconocer que hay momentos en los que el uso de la fuerza es necesario. Esto nunca es la primera opción", dijo el portavoz a periodistas.
El alcalde de Londres, Ken Livingstone, llamó a Bush "el hombre más peligroso del planeta" y dijo que, incluso si se lo piden, se negará a estrechar la mano del presidente estadounidense.
La policía británica llevará a cabo la mayor operación de seguridad alrededor de un visitante oficial, tras los letales ataques contra sinagogas el fin de semana en Estambul que han elevado el nerviosismo.
Los comentaristas británicos señalan que la visita será poco cómoda para Blair, criticado en su país por el tema de Irak, especialmente dentro de su propio Partido Laborista de tendencia izquierdista.
Pero Blair se ha mantenido firme. En un discurso clave sobre temas de política exterior la semana pasada, Blair dijo que los críticos de la guerra deberían aceptar que los iraquíes estén mejor sin Saddam Hussein en el poder y denunció lo que llamó "una monstruosidad de propaganda sobre Estados Unidos".
El secretario de Relaciones Exteriores, Jack Straw, escribió el martes en el Wall Street Journal acerca de "una parodia sobre Estados Unidos que casi sataniza su poder y propósito, y trata de poner la maldad del mundo ante su puerta".




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